Friday, September 28, 2007

Parte III, "Roberto contra el mundo pero siempre con Dios"

Continuacion (Leer sobre la parte I y II de esta Historia de Ficción en la Sección Other Post, Notes and Essays).

Una de las muestras más radicales sobre la rigideces de Roberto se manifiesta a través de su fundamentalismo religioso. Adopta a la religión Católica como un dogma absoluto y en consecuencia todas las otras religiones son prácticamente unas herejías. Lo peor de la cuestión es que sus conocimientos sobre los temas de religión y la psicología de los seres humanos son escasos pero eso no es suficiente para que niegue todo argumento que otro ser le presente con pinceladas diferente a lo que él cree o mejor dicho quiere creer. Es el caso que cada vez que asistían a una reunión social con amigos y surgía el tema de las religiones, entonces, Roberto llevaba la discusión hacia tratar de desacreditar al interlocutor del momento asignándole epítetos y adjetivos totalmente fuera de lugar. Hubo ocasiones en donde Gertrudis tuvo que hasta romper amistades por ponerse del lado de Roberto. Roberto nunca presentó un argumento interesante o hasta un pensamiento que podría cuestionar lo que otros le decían sobre las dudas que estos presentaban sobre la fe cristiana. Siempre utilizó esos ataques personales tratando de diabólicos a los contrarios de sus creencias. Roberto no tiene capacidad para la diversidad y nada que le pueda mover un poco el piso. Es por eso que la situación presentada por su hijo Alfredo sobre los cambios que este ahora vive en tiempos distintos a los que sirvieron de fundamento para Roberto, todo se ha traducido en una amenaza a su estabilidad o mejor dicho debilidad emocional y de ahí su radicalización en la relación con su único hijo.

Silvia aceptó encontrarse con Roberto para almorzar y hablar un poco más sobre la visita al psicólogo. Ella aspira que él se vea con el mismo psicoterapeuta con quien ella ha trabajado tan exitosamente durante las últimas semanas y que la ayudó a entender sus propias debilidades y a la postre salir de la depresión en que había caído a raíz del rompimiento del noviazgo con Roberto. Una de las cosas en que ella trabajó fue en la poca autoestima que se tenía. Ahora ella se sentía más en contacto consigo misma y cómoda con la idea en la que está claro que no necesitaba a nadie para poder vivir contenta.

Ella había entendido que parte de su co-dependencia con Roberto y en fin para con un hombre se debía al ejemplo con el cual creció al lado de sus padres. Su papá había sido un tipo autoritario pero al mismo tiempo un ejemplo del hombre correcto. Su madre era dócil y pasiva ante el conflicto que significaba vivir bajo la autoridad de un autócrata que de paso era buen proveedor y esposo amoroso. En fin una situación tensa que difícilmente podría asociarse con la denominación que ella había oído decir un millón de veces sobre el matrimonio perfecto de sus padres. Adicionalmente, Silvia había descubierto cuando apenas tenía 15 años que su padre había tenido una amante a la cual hasta casa le había montado.

El psicólogo le comentó a Silvia que es común que todo hijo(a) tarde o temprano intente resolver una emoción difícil del pasado que había sido tapada, reprimida y en consecuencia olvidada. La forma más típica de resolver esa experiencia es de forma inconsciente, cuando está actúa de forma autónoma y se manifiesta sin ningún preaviso. Y la materialización del trauma o emoción reprimida, cualquier sea esta, se realiza a través de la persona con la que nos sentimos más cerca, la pareja, el mejor amigo, amiga o cualquiera con que nos sentimos realmente cercanos.

Así pues la hija de un alcohólico es probable que terminé estableciendo una relación amorosa con un hombre que aunque no sea en ese momento alcohólico, pero es uno que posee el potencial en convertirse en alcohólico. Una vez convertido en alcohólico comienzan a manifestarse los conflictos vividos en el pasado y el drama se profundiza a tal punto que todo es simplemente una simulación del ambiente que confrontó durante la niñez en la casa con su padre. Todo esto se convierte como en una nueva oportunidad para poder resolver el problema que ha llevado por dentro durante todos esos años.

Silvia interpretó todo lo anterior como que ella había, inconscientemente, sido atraída por el potencial de Roberto para ser autoritario y opresor. De hecho la situación que ella ahora estaba viviendo con Roberto era exactamente la materialización de ese potencial que hasta la fecha no se había manifestado. Pero Silvia ahora sabe a qué se enfrenta, está en contacto directo con esos demonios suyos que habían estado escondidos si ser percibido por el radar de las angustias.
También tiene bien clasificado a Roberto y el parecido con su padre. Por eso es que Freud decía que siempre terminamos enamorándonos de nuestros padres y de ahí que el famoso padre del psicoanálisis haya hecho tan popular el mito de Edipo. Ahora ella estaba viviendo esa situación pero también reconocía que Roberto poseía otras valiosas cualidades.

Roberto tanto quiere volver con Silvia que hizo la cita con el mismo psicoterapeuta. La cita quedó pautada para el viernes de esta semana.

Nota de redacción: esperaremos que Roberto se vea con el psicólogo para informarles de la misma. Por lo tanto nos despedimos hasta la semana próxima cuando reportaremos que pasó.

Thursday, September 27, 2007

Part II, A New Ethics for Business, A Depth Psychology Perspective

Continue...

The aim of this new approach to business ethics does not presuppose a formula to stop corporate wrongdoing and environmental crimes, but rather to stir the soul and alleviate moral suffering where possible by loosening the bonds of soul from an ineffective immersion in “Logos and Justice” (law and order).

This study will focus on the ethical and psychological aspects of the larceny of worker’s savings and pensions in the name of shareholder’s stock values. It will be about re-visioning the souls of the leaders who pilfer from their employees, customers and communities. It is about the shadow side of the business world. I have a sense that depth psychology’s understanding of the dark side of the human being and his/her cultural surroundings can make an enormous contribution toward a new and better ethic for business. Depth psychology has successfully, through its philosophy and approach to the inquiry of the soul, recommended knowing the Self, the shadow, complexes, and integrating this knowledge as a road to wholeness of the personality.

The key word here is integrating. Integrity, accordingly to Bebbe (1995), “implies an ecological sense of the harmony and interdependence of all the parts of the whole, a felt sense of the entirety of any situation. This ecological consciousness provides integrity with its moral power in relating inner self to outer contingency” (p. 72). Integrity for depth psychology presupposes a connection with ourselves that permits an ethical connection to everything else in the universe.

Coppin and Nelson (2004) remind us that depth psychology “in the last century [...] has taken up the gauntlet that Socrates laid down 2,500 years ago. Classical Athens bears some remarkable similarities to the world today, most notably in the incidence of political and social corruption, moral relativism, and egregious materialism” (p. 21). They continue and add that “Socrates openly declared the most important activity human beings can engage is attention to and concern for one’s soul.” (p. 21). This tending of the soul or psyche confirms once again, to me, the belief that depth psychology can offer an alternative non-religious approach to better knowing the Self, or soul, as Socrates advised us.

Depth psychology’s modes of reflection belong to Sophia (Wisdom) rather than to Logos (Intelligence) in the narrower sense of the word. Wisdom, as a mode of knowing, works with polarities without splitting them apart as of good and evil; it knows from within, by communion. It is filled with contradictions that do not seek resolutions. In contrast, conventional ethics views wrongdoing through the logic of entities. That is either completely materialistic or completely spiritualistic. It operates heroically. It takes good as the norm as it works from logic rather than wisdom.

I believe that our obsession for morals as we intend to practice business ethics in the west is a modern neurosis where the body of rules and regulations for making us ethically (politically) correct citizens has become the bona fide enemy of a real authentic humanistic ethic. Logic-ethics is the cultural affirmation of a business practice under a neurotic state. As Jung metaphorically expressed it, “A neurosis is an offended god,” (CW 7, para.392). What he meant is that energy in us has been repressed, oppressed, split off, projected onto others, and thereby has been wounded or “offended.” To deny this situation is to pathologize what is divine in us, and the collective, and deepen self- alienation.

This study began by trying to understand the moral and ethical roots of business leaders brought up in the West, whether Jewish, Christian or Muslim. It continues with the assumptive premise that we, as human beings, try, to the best of our abilities during the course of our lives, according to my understanding, to follow Aristotle’s virtues, to properly read the Bible or the Koran and to observe their commandments, and still we fail to live up to our own standards. Organized religion tells us to worship and fear God, obey his moral strictures, repent, and beware of the devil. The blind lady Justice brandishes her sword and deals in philosophical ethics and punitive law. These are brief expressions of the morals and ethics of the West. Even after 2,500 years of following the teachings of Yahweh, Plato, Jesus, and Mohamed, among many other great prophets, we are still experiencing the worst of times, morally and ethically, in the history of civilization. According to Diamond (1990), the problem appears to lie in the split between good and evil promulgated by Western tradition, a rigid dualism that condemns the daimonic as being evil and evil only. As a new ethic for business leaders, I imagine one which includes and incorporates Jung’s concepts of the shadow and the Self, as well as the aim for wholeness and individuation. Jung’s unifying notion of the shadow serves also to reconcile the sundering imposed upon us by the conflict of opposites. Facing and assimilating our shadows forces the recognition of a totality of being consisting of dualities of good and evil, rational and irrational, masculine and feminine, as well as conscious and unconscious polarities. When we consider and try to incorporate into our ethics for business the psychological concepts of the self and the shadow, then, we are left with the strong impression of trying to convey a basic truth of human existence.

Parte III, Los Extraterrestres Bíblicos

TERCERA ENTREGA


OTRAS VISITAS A LA TIERRA EN TIEMPOS DE ABRAHAM


A más de tres años de su primera visita a la Tierra, el comandante Uriel regresa a Canaán acompañado de geólogos y mineralogistas, con la misión de estudiar y evaluar las reservas minerales de la zona, y en especial de piedras preciosas o gemas.

Abraham se encontraba cerca de Berseba, muy al sur de Hebrón y allí se le presentó Uriel, justo el día que terminaban los preparativos de un gran banquete para celebrar el –destete del nilo Isaac-, que acababa de cumplir los tres años. Entre los muchos asistentes estaban Ismael, el hermano de Isaac y su madre Agar, la esclava de Sara que una vez se la ofreciera a su esposo.

Ismael, que era ya un adolescente, le hizo unas burlas a su hermano, lo que molestó mucho a Sara, al punto que despertaron sus celos y fue donde su esposo para exigirle que expulsara a la esclava y a su hijo de inmediato; Abraham le ofreció hacerlo al amanecer del siguiente día, pero le pareció muy duro el castigo. Uriel, que lo acompañaba, le comentó que no se preocupara porque él, Yahvé, velaría por ellos y que Ismael tendría un gran pueblo por descendencia.

Al día siguiente Abraham les proveyó de lo necesario para el viaje y partieron hacia un oasis muy cercano, donde se unirían a una caravana que los llevaría hasta los límites de Egipto. Cuando iban hacia el oasis se desviaron y entraron a pleno desierto, donde hubieran perecido si no hubiera sido por la ayuda de un ángel de Yahvé, a quien Uriel le había recomendado que los vigilara desde el aire, hasta que llegaran a lugar seguro.

En los últimos años la tribu de los Hebreos se desplazaba entre Canaán y Egipto; su patriarca Abraham era muy respetado por todos los pueblos y tribus con los que se relacionaba, no sólo por su trato justo y diplomático, sino también por el hecho de que ellos sabían que era el protegido de Yahvé, un Dios de quien conocían su poder, algo de lo que el patriarca nunca hizo alarde ni utilizó como medida de presión.

Las buenas relaciones con sus vecinos le permitieron obtener toda esa información que sobre los yacimientos minerales le presentara al equipo de profesionales que vinieron con Uriel. Dicho equipo con esos datos y la ayuda de mano de obra hebrea, pudieron en poco tiempo ubicar los principales yacimientos de piedras preciosas que se encontraban entre el sur del mar Muerto y el golfo Pérsico. Faltaba por realizar un trabajo similar en la península del Sinaí, pero como recibieron la orden de regresar a su planeta, le dejaron instrucciones a Abraham para que lo realizara.


EL SACRIFICIO DE ISAAC


Habían pasado diez años sin que Yahvé se comunicara con Abraham, cuando una tarde mientras descansaba solitario frente a su tienda, recibió un mensaje del cielo que le decía en alta voz: Yo soy tu Dios y te ordeno que subas a la montaña para que me ofrezcas en sacrificio a tu amado hijo Isaac.

Abraham, según el conocido pasaje bíblico, demostró que estaba dispuesto a obedecer y que de no ser por el ángel que le detuvo, hubiera cumplido la orden. Sin embargo, en realidad no estaba tan dispuesto a hacerlo, pues desde que recibió el mensaje, grandes dudas cruzaron por su mente y se hacía preguntas como estas:¿Por qué Yahvé le ordenaba tan terrible prueba, si él no le había dado ningún motivo? ¿Por qué le ordenaba hacer un sacrificio humano cuando en sus pláticas siempre le decía que esto era un acto indigno y abominable? ¿Por qué le hablaba escondido desde las nubes con una voz fingida? Sus preguntas tenían una sola respuesta: quien le habló no era Yahvé, sino un impostor.
Le mostraría toda su disposición a obedecerle, pero en caso de no venir la contraorden, él estaba resignado a sufrir las consecuencias de su rebeldía; pero jamás mataría a su hijo.

El que hacía las veces de Yahvé en esta oportunidad era el comandante de una nave espacial que volaba hacia el planeta Tumim y como tenía que hacer un toque técnico en la Tierra, le encomendaron que estableciera contacto con Abraham, para recordarle el pacto con Yahvé.

Después de esta experiencia, que fue la peor de su vida, Abraham quedó consumido en profundas reflexiones; había una evidente contradicción entre los preceptos de la nueva religión y el sacrificio humano ordenado, pero aquí Yahvé no se contradecía, porque la orden la dio un impostor. Pero en el caso de la destrucción de Sodoma y Gomorra, él fue testigo de que Yahvé actuó impulsado por la ira, de una manera injusta y sin misericordia.

Si Dios es justo y misericordioso, el que actúa en esa forma no puede ser Dios; entonces el Yahvé que había estado con él, compartiendo su techo y comida, era otro impostor. Un impostor que tenía las características de un ser humano, con poderes extraordinarios: inteligente, sabio, conocedor de la magia y digno de temer; que venía de un desconocido y poderoso país y de quien estaría siempre agradecido por todo lo que le había enseñado.

Abraham continuó practicando y predicando a su pueblo los sencillos preceptos y ritos de la nueva religión, con su Dios único inmaterial. Pasaron más de diez años sin que ocurriera alguna visita de los extraterrestres de Urim.

Su hijo Isaac ya era un adulto y quería casarlo con su prima Rebeca, quien vivía en la ciudad de Najor, al norte de Mesopotamia; un día envió a su mayordomo a buscarla con una caravana de diez camellos, con escolta y muchos presentes. Cuando Rebeca vio semejante caravana, una verdadera ostentación para la época, sin prestarle mucha atención a los presentes, no dudó en aceptar la invitación y se vino en compañía de su nodriza y sus doncellas.

Isaac la tomó por mujer y al poco tiempo su padre le entregó la herencia y el patriarcado con todos sus derechos y deberes, lo que incluiría la alianza con Yahvé.

Abraham murió muy anciano, unos años después, siendo sepultado al lado de su esposa Sara en la caverna de Macpela, cercana al encinar de Mambré, que había comprado para tener su panteón familiar: el único pedazo de tierra propia en medio de la gran riqueza.

Isaac heredó de su padre fortuna y poder, mas no su inteligencia y laboriosidad; sin embargo, esto no desmejoró sus relaciones con los pueblos vecinos, debido a que la fama de Abraham continuaba vigente; de todos modos tuvo sus méritos propios, como el de ser el primero entre los nómadas que practicó la agricultura con éxito.

Estaba Isaac una noche en su campamento de Berseba, reunido con unos vecinos para tomar una decisión ante la gran sequía que sufría la comarca, cuando una nube luminosa se posó sobre las tiendas y de ella bajo volando un astronauta con todo su equipo espacial, diciéndoles: Yo soy Yahvé, el Dios de tu padre Abraham, nada temas que Yo estoy contigo; todos los presentes cayeron postrados ante Yahvé.

Isaac, temblando de miedo, pues no sabía nada de Yahvé desde su frustrado sacrificio, lo invitó a pasar a su tienda y le confesó que estaba a punto de emigrar a Egipto por la sequía; Yahvé le contestó que no sería necesario emigrar, porque él les enseñaría cómo localizar nuevos pozos.

Los vecinos quedan maravillados por la presencia de Yahvé y colaboran en todo con Isaac. Yahvé le recuerda a Isaac la alianza acordada con su padre y antes de partir a Urim, le pide las muestras de piedras preciosas que Abraham había traído de la península del Sinaí.
Isaac Y Rebeca tuvieron sólo dos hijos gemelos, que acentuaron sus diferencias físicas y psicológicas al llegar a la edad adulta; Esaú, el primogénito, era fornido, de carácter agreste, le gustaba participar en cacerías y otras aventuras con los pastores nómadas y era el preferido de su padre; Jacob era delgado, de carácter apacible y amistoso, participaba en las actividades comerciales y sociales y era preferido por su madre.

Esaú tomó por mujer a Judit y luego a Basemet, pero ninguna era hebrea, lo que causó amarga pesadumbre tanto a Rebeca como a Isaac.

La enemistad que siempre hubo entre los gemelos llegó al clímax cuando Isaac bendijo a Jacob como su primogénito, con derecho al patriarcado y a una pequeña parte de la herencia. Según el relato bíblico, lo hace creyendo que era Esaú, por la burda treta de que se valió Jacob; pero es muy probable que Isaac se diera cuenta del engaño, pues aunque estaba medio ciego no había perdido sus facultades mentales; pero como era débil de carácter, prefirió quedar como víctima de un engaño que como un padre que despreciaba al hijo que en un tiempo fue su preferido; además, Jacob era muy hábil y sabría cómo enfrentar la ira de su hermano.

Jacob, con lo que le tocó de herencia se dirigió a la ciudadd de Jarán en Padán Aram, al norte de Mesopotamia, con la idea de buscar como esposa a una de las hijas de su tío Labán, hermano de Rebeca.

VISITA DE LOS E.T. A JACOB

Tuesday, September 25, 2007

Parte II, Roberto contra al mundo pero siempre con Dios

Continuación, (leer Parte I en la sección "Other notes, articles and essays").

Silvia aceptó verse y hablar con Roberto hace una semana y cuando este asomó la posibilidad de que volvieran, está le contestó tajantemente que primero que nada él tendría que verse con un psicólogo.

Ya antes Roberto se ha visto ante este dilema. No hace mucho tiempo fue su esposa Gertrudis quien al verlo tan neurótico peleado con todo la humanidad y en específico con dos de sus hermanos y con su hijo Alfredo, con quien no se habla desde que este cumplió los 17 años, entonces ella le pidió casi de rodillas que fuera al psicólogo.

Al principio Roberto consintió el asunto pero una vez pasada la tormenta nunca hizo la cita con el psicólogo y solo fue hablar con el cura de la iglesia a donde ellos, en familia, iban todos los domingos.

Roberto siempre se la ha dado de buen cristiano y desde sus tiempos en el colegio de los padres Salesianos en Bogota ha sido curero. Claro está que el sacerdote de la iglesia en el suburbio de Washington era presa fácil de Roberto y esté siempre terminó manipulando al padre. Nunca siguió los consejos del sacerdote los cuales consistieron en que Roberto aceptara que había sido extremadamente autoritario y podría decirse hasta castrador de su hijo.

Alfredo es un muchacho que desde muy pequeño dio muestras de poseer el buen carácter de Gertrudis. Tanto Gertrudis como su hijo Alfredo son personas con una personalidad pasiva, jovial, tranquila, paciente y aguantadora. Sobre todo eso último, aguantadores para haber soportado por tanto tiempo los cuasi abusos del esposo y papá respectivamente.

Roberto es un tipo deportista y fanático de las carreras de lanchas a altas velocidades y soñaba que su único hijo llegara a ser como la imagen que él trata de proyectar a los demás dentro de ese deporte.

Ya el padre Ralph le había comentado a Roberto que esa fantasía que aspiraba para su hijo tenía que ver mucho con sus fracasos más íntimos como en efecto era la imagen que Roberto siempre ha querido mostrar de gran deportista cuando en realidad nunca ha logrado destacarse en nada. Roberto tuvo una reacción mala cuando oyó eso. El padre Ralph solamente trataba de decirle que en el fondo es normal que todos queramos que nuestros hijos sigan el camino que pensamos es el mejor para ellos, pero que debemos ser sumamente cuidadosos con este tema porque también es muy fácil que terminemos empujándolos para que sean ellos lo que nosotros en el fondo sabemos que hemos falsificado sobre nosotros mismos, pero obviamente negamos y no tenemos ni siquiera consciencia de ello.

Cuando el padre le dijo esto Roberto lo negó totalmente y ni siquiera quiso considerar que eso podría ser su caso y en ese mismo momento decidió no volver a verse con el padre Ralph. Tan fuerte fue su reacción que igualmente le dijo a Gertrudis que si bien desde ahora en adelante trataría de acercarse a su hijo Alfredo, pero que el padre Ralph era un tipo raro y que de pronto podría ser hasta gay de acuerdo a un hunch que él sentía cada vez que se veía con el sacerdote.

Además, le dijo a Gertrudis que si el padre Ralph no era gay entonces era comunistoide ya que siempre se expresa como un tipo de izquierda. En fin, Gertrudis no quiso decirle nada, pero ese comentario de Roberto sobre el padre Ralph es típico de él, ya que basta con que alguien tenga algo bueno que decir o influir de buena manera en la vida de ellos para que entonces ese vocero tenga algún defecto grave u oculto.

Gertrudis siempre supo que el problema central de Roberto es su gran inseguridad y de ahí todos esos miedos que él proyecta en los demás. Para Roberto toda persona siempre tiene un pero que lo hace indeseable de tu trato y aprecio, pero lo peor es que él no puede encontrarse un solo defecto para si mismo. Gertrudis aspiraba que Roberto tenía que algún día aceptar sus problemas emocionales y por ende de su personalidad compleja ya que de paso él siempre ha estado convencido que es el tipo más seguro que existe y no se da cuenta que todas esas rigideces, de las cuales se ufana, no son otra cosa que manifestaciones de sus grandes inseguridades.

Monday, September 24, 2007

----- I would like to begin with this beautiful quotation at the end of Jung's book Modern Man in Search of a Soul:

"The living spirit grows and even outgrows its earlier forms of expression; It freely chooses the men [and women] in whom it lives and who proclaim it. This living spirit is eternally renewed and pursues its goal in manifold and inconceivable ways throughout the history of mankind. Measured against it, the names and forms which men have given it mean little enough; they are only the changing leaves and blossoms on the stem of the eternal tree."-----

In a letter written in August, 20th 1945, Jung said that the main interest of his work was not concerned with the treatment of neuroses but rather with the approach to the numinous. In his experience, it was the experience of the numinous, at first veiled and difficult to perceive, and often manifesting in a frightening or unrecognised form, which ultimately heals, restores and illumines the soul. -----

How can we define the numinous? In his book, The Idea of the Holy, Rudolph Otto describes it as the mysterium tremendum et fascinans. It is what powerfully fascinates and attracts us. Yet we fear and defend ourselves against it because it is altogether beyond the range of our normal experience. It is wholly "other." Because it is wholly "other" it can arouse in us unusual and intense feelings of awe, dread, terror, rapture, ecstasy and wonder. The entire religious history of humanity has developed from the experience of these unusual feelings in individuals. We would not respond to the numinous with these feelings unless there was something in us that recognised it and fell back in awe before it. This picture is 12,000 years old - an image of an encounter with the numinous - from the original Lascaux cave.

A shaman flies like the bird on his staff to another realm where he will encounter the soul of the slain bison. Recently, palaeontologists have interpreted the hand prints on the cave walls of Palaeolithic man as images of reaching through the stone wall of the cave to touch the invisible reality that was sensed to lie beyond it. The hand, so to speak, reached through to touch the beyond. The role of the shaman, like that of the hand, was to connect the tribe with the unseen "other" side. From at least 35,000 BC. the cave was the focus of elaborate rituals of connection. Today the church or cathedral or the therapist's room may serve exactly the same purpose - to connect us with something we may neither know nor understand. The original meaning of the word therapist is "one who serves the gods."

Anne Baring

Parte I; Roberto contra el mundo pero siempre con Dios

Roberto es, según sus amigos, un buen tipo. Pero ahora hasta esa virtud está en dudas cuando atraviesa por una infinidad de dificultades en su vida. Hace seis meses su esposa decidió darle la libertad que Roberto tanto deseaba y prácticamente le dio una patada por el trasero. Todo terminó en un divorcio fácil para él y difícil para ella aunque fue ella quien tomó la decisión final. Toda la familia y amigos de la pareja sabían que la terminación de 25 años de matrimonio fue inducido por el estado neurótico de Roberto. Roberto recogió sus peroles y se fue a vivir a un pequeño apartamento en las afueras de Washington, ciudad en donde la familia ha vivido prácticamente desde que nació su único hijo Alfredo hace 18 años y ocho meses. Roberto no ha mejorado sus ataques de neurosis desde que se separó de Gertrudis y su nivel de ansiedad y culpas se han incrementado al punto de, que recientemente se peleó con la novia con quien se había refugiado para compensar todas las cosas que él decía Gertrudis no podía darle. Silvia todavía se pregunta qué fue lo que le pudo haber sucedido a él, su novio amado y querido, ya que de un día para otro, Roberto era otro. Se puso fastidioso, neurótico e impaciente cuando con ella siempre fue todo amoroso. Silvia quedó tan sorprendida que cayó en una gran depresión con el rompimiento y por lo tanto decidió ir a verse con un psicoterapeuta después que consultó con varias de sus amigas. Después de varias semanas en psicoterapia Silvia comenzó a sentirse mejor y cuando apenas asomaba cierta mejoría para salir de la depresión y apreciarse que de nuevo podía fluir con el ritmo de la vida, entonces, Roberto comenzó a enviarle emails y mensajes de textos para invitarla a hablar. El caso es que Silvia siempre lo quiso mucho pero ahora tiene miedo que ella pueda a travesar nuevamente por ese sentimiento de desesperación y abandono que sintió durante las últimas 7 semanas. No obstante, Roberto es un tipo habilidoso y encantador, tanto que por supuesto la tentación ha estado presente para ella. Igualmente influyen en ella el recuerdo que tiene de todos los momentos buenos que compartieron desde que comenzaron a verse hace dos años. En aquel entonces él le dijo a ella que estaba en proceso de separación y divorcio de Gertrudis, lo cual fue tremenda mentira de Roberto, pero en fin, entre la infatuación, el sexo, lo prohibido y el hecho que Roberto le lleva 16 años de edad, todo junto, influyó para que ella no lo mandará al demonio entonces y no hubiera ahora tenido que pasar por todo esto del rompimiento con él. Luego de un año y seis meses en medio de la espera que se divorciara de su esposa, es decir hace exactamente 6 meses vino lo que tanto ella había esperado. La separación y divorcio de Roberto y su esposa Gertrudis. Continuará.....

Segunda Parte, Los Extraterrestres Bíblicos

Segunda entrega,

Habíamos quedado en la parte sobre “Sodoma y Gomorra. Los Angeles Copuladores”.

Los astronautas Miguel y Gabriel, con todo su equipo, se le presentaron como los ángeles de Yahvé que habían estado con su tío Abraham. Lot los invitó a su casa en la ciudad, informándoles lo que ya todo el pueblo sabía: la llegada de los ocho ángeles a Gomorra y su alojamiento en el Templo de la Diosa Milita.

Varios vecinos, en número creciente, se fueron acercando a la casa, en su mayoría homosexuales, gritando que habían visto entrar a la casa dos de los ángeles miembros del Templo de Milita y como su presencia en Sodoma era ilegal, debían entregárselos como sus prisioneros. Lot, sabiendo que estos exaltados tenían intenciones perversas para con ellos, trató de disuadirlos ofreciéndolos a su esposa y a sus dos hijas, pero que respetaran a sus huéspedes; solo logró que se violentaran. Los dos astronautas salieron disparando destellos y rayos, con los que dejaron ciegos y paralizados a todos los Comoditas que rodeaban la casa.

Uriel, que estaba con Abraham en Mambré, es informado de los acontecimientos y les ordena que evacuen a Lot y sus familiares a sitio seguro, participándolos que la ciudad iba a ser destruida; sólo aceptan salir Lot y sus dos hijas, para refugiarse en el pueblo de Segor.

Enardecidos por la traición de sus compatriotas y las pretensiones de los sodomitas, dirigiéndose a Abraham le dice: -Yo, el justiciero Yahvé he decidido que esos ochos “ángeles rebeldes” que osaron desobedecerme serán destruidos sin misericordia junto con todos los habitantes de las ciudades corruptas-. Abraham, con temor, se atreve a comentarle que si procedía así iba a exterminar al justo con el malvado; Yahvé le contesta que esto no va a suceder porque los únicos justos que había, su sobrino e hijas, ya habían sido evacuados y terminando el diálogo le dice: “Pronto serás testigo del castigo que recibirán los que han provocado la ira de Yahvé”.

En la astronave convoca a sus lugartenientes Miguel, Gabriel y Rafael y a todo el personal bajo su mando, para informarles que los astronautas exploradores, tres tripulantes y cinco civiles profesionales, habían desertado traicionando todos sus compromisos y principios morales; un proceder imperdonable que merecía un castigo ejemplar, por lo que serian exterminados juntos con todos los habitantes de las dos ciudades corruptas.

Abraham pudo observar desde la montaña donde se encontraba, que de una nube salió una bola de fuego que se situó encima de Sodoma y Gomorra, emitiendo una intensa luz que se extendió a todo el cielo y, al poco tiempo, de la tierra salía como una humareda de horno; un fuego que destruyó todo, dejando la tierra estéril. De las cinco ciudades cercanas al mar Muerto, que desde entonces tiene ese nombre, cuatro fueron arrasadas y cubiertas con sus aguas; sólo quedó indemne Segor, que se encontraba más lejos y entre las montañas.

Con esta amarga experiencia, el comandante Uriel daba por terminada la misión Exploración Tierra I y antes de partir hacia el planeta Urim fue a despedirse de Abraham, quien al verlo se postró ante él pidiéndole su bendición; Uriel le respondió, “Yo Yahvé, te bendigo y te recuerdo que a pesar de mi regreso al Cielo, la alianza que hemos sellado sigue vigente y desde allí estaré pendiente de ti y de tu pueblo; durante mi ausencia averigua con discreción todo lo que puedas sobre los yacimientos de piedras preciosas, y en especial de esmeraldas, que se encuentran en los desiertos de la zona”.

LA TIERRA RECHAZADA COMO SEDE

En el informe de Uriel a sus superiores decía que el principal inconveniente que presentaba la Tierra para tomarla como nueva sede o instalar un asentamiento, eran los seres humanos que la poblaban. En la zona explorada, que era relativamente pequeña, había una gran diversidad de razas y culturas; algunos grupos vivían como en la edad de piedra y los más desarrollados eran todavía muy primitivos y agresivos, y vivían siempre en guerra; la autoridad y la moral eran muy frágiles, por lo que debían ser mantenidas por las fuerza, siempre apoyada en lo mágico y en lo religioso; sus condiciones sanitarias eran muy precarias, padecían muchas enfermedades epidémicas y crónicas, entre las cuales se destacaba la lepra, por ser contagiosa, crónica e incurable.

En conclusión, era un planeta inhóspito, pero que podría ser un importante proveedor de minerales.

Ante este informe las autoridades de Urim ordenan que comience la exploración directa del planeta Tumim, sin abandonar las visitas a la Tierra y determinar con propiedad cuál sería la nueva sede.

OTRAS VISITAS A LA TIERRA EN TIEMPOS DE ABRAHAM
NEXT COMING SOON.

JD

Los Extraterrestres Bíblicos

LOS EXTRATERRESTRES BIBLICOS
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PREFACIO

El presente libro es un relato imaginario que elaboré con el propósito de darle una explicación racional a determinados acontecimientos narrados en la Biblia, sin la intención de irrespetar las creencias de los demás o de provocar polémicas religiosas. Soy un católico tradicional, no practicante y partidario de la Doctrina Social de Cristo. Creo en Dios sólo por acto de fe, pues si no soy capaz de entender lo infinito del espacio sideral, mucho menos puedo comprender la naturaleza de Dios.

A mediados del año noventa y nueve volvieron a mi mente las mismas ideas, que siendo un niño de nueve años, se me ocurrían después de escuchar algunos de los relatos que sobre la Historia Sagrada solía leerme mi abuela Maria Teresa. Un tropel de imágenes me impulsó a darle forma escrita y en una urdimbre de historias y leyendas fui tejiendo mi propia fantasía.

Casi terminé de escribir el libro a fines de ese mismo año, pero lo deje abandonado en la memoria de la computadora durante varios años. Sin embargo, el olvido no fue absoluto y de tarde en tarde algunos de sus pasajes fueron tema de conversación en reuniones familiares. En una de esas oportunidades la menor de mis nietas, Vanessa Vegas Feo, quien finalizaba sus estudios de Sociología en la Universidad Católica Andres Bello, se llevó una copia del libro en disquete. Su lectura le pareció tan interesante que me exigió que lo terminara lo más pronto posible, y procediera a su merecida publicación.


URIM, UN PLANETA DESTINADO A DESAPARECER


En ese espacio que hay entre Marte y Júpiter, ocupado por miles de asteroides, existió un planeta muy semejante a la Tierra, denominado Urim. Estaba poblado por seres humanos iguales a los terrícolas de raza blanca, que no llegaban a totalizar los cien millones y habían alcanzado un desarrollo cultural y tecnológico muy superior al que tenemos en la Tierra a fines de este siglo veinte. Cada sesenta años su cielo era cruzado por un gran cometa, y cada vez lo hacía mas cerca. Los astrónomos aseguraban que al cabo de cinco o seis periodos ocurriría una colisión, con la consecuente desintegración del planeta. La única posibilidad que tendrían sus habitantes de sobrevivir, era la de abandonar el planeta en una fIota de naves espaciales, lo que no era una utopía dado que contaban can los medios y recursos necesarios para construirla.

Entre los planetas que habían sido estudiados a distancia se encontraban dos que reunían las condiciones de habitabilidad requeridas: la Tierra y Tumim. Para determinar cuál de ellos podría ser la nueva sede, era necesario explorarlos directamente y por encontrarse la Tierra en el mismo sistema planetario se decidió comenzar con ella.


VISITA A LA TIERRA EN TlEMPOS DE ABRAHAM


Para explorar la Tierra enviaron una gran nave espacial con todos los equipos y personal necesarios; después de haberla circundado en varios sentidos, fijaron su atención en esa zona que los historiadores llaman «La media luna fértil», y que consideran como la cuna de nuestras primeras civilizaciones. Una zona integrada por áreas pobladas y cultivables, regadas por los ríos Tigres, Eufrates, Jordán y Nilo y separadas por numerosos desiertos.

Desde su gran nave espacial, que permanecía a la altura de las nubes y escondida entre ellas, los astronautas exploraron por completo la zona; pero para obtener algunos datos requerían de la observación directa de la superficie terrestre, para lo cual utilizaban unas pequeñas aeronaves que no aterrizaban del todo, permaneciendo a poca distancia del suela y camufladas con niebla artificial o humo. Cuando los astronautas tenían que bajar, lo hacían por escaleras especiales o con su equipo individual de vuelo; siempre bajaban vistiendo su traje y casco espacial, no porque fuese necesario por las condiciones ambientales, sino para evitar alguna contaminación o el contagio de enfermedades. Debían evitar ser vistos por los terrícolas y se les prohibía cualquier tipo de relación amistosa con ellos, pernoctar en sus viviendas y consumir sus bebidas o alimentos.

Su extraña vestimenta –junto con facultades como poder elevarse del suelo, emitir destellos, lanzar rayos y truenos, cubrirse con el fuego sin quemarse, entre otras-les daba una apariencia de seres sobrenaturales, por lo que eran considerados como mensajeros o ángeles de un Dios todopoderoso o a veces como el propio Dios.

Para completar este estudio preliminar de la zona, les faltaban observaciones de tipo social y psíquico de sus pobladores, por lo que se imponía el trato directo con los mismos.

Los conglomerados humanos que allí convivían se podían clasificar como Nómadas y Sedentarios. Los Nómadas eran guerreros, mercaderes y pastores. Los guerreros deambulaban en pequeños grupos de un oasis a otro, asaltando y robando a todo lo que encontraban; los mercaderes desplazaban sus grandes campamentos de un país a otro comerciando todo tipo de mercancía, desde piedras preciosas hasta seres humanos; los pastores llevaban sus rebaños a pastar en diferentes sitios y a veces también robaban y asaltaban. Los Sedentarios vivían en grandes urbes como las de Egipto y Mesopotamia, o en pequeñas ciudades y villorrios, cerca de los campos de labranza y de cría.

Para esta investigación se nombraron dos comisiones, una haría el estudio en una de las tribus de comerciantes nómadas y la otra entre los habitantes de una de las pequeñas ciudades.

La primera escogió como grupo representativo de los Nómadas a la tribu del patriarca Abram, que para entonces se encontraba en la ciudad de Ur, en Mesopotamia. La segunda comisión, que debía entrevistar a los Sedentarios, podría seleccionar una de las cinco pequeñas ciudades que se encontraban en la hoya del Jordán y del mar Muerto.

Abram era un rico y poderoso comerciante, patriarca de una numerosa tribu de origen semita, los hebreos, que se desplazaba entre Mesopotamia, Canaán y Egipto.

Desde que sale de Ur, capital de sumeria, es observado por los astronautas, quienes le enviaban mensajes verbales por medio de transmisores que bajaban hasta su tienda cuando se retiraba a dormir, anunciándole que había sido escogido para una importante misión por el Dios Yahvé y que pronto sería visitado por él.

Abram acababa de instalar su campamento en un sitio llamada Siquem, al oeste del río Jordán, y cuando descansaba solitario fuera de su tienda se le apareció Uriel, el astronauta que comandaba la misión en la tierra, vistiendo todo el equipo espacial, emitiendo destellos y truenos. Se le anuncia como el poderoso Dios Yahvé y le confirma que él y su pueblo son sus elegidos y que podían contar con su divina protección y ayuda, a cambio de la obediencia a sus designios.

Las demostraciones de obediencia por parte de este poderoso patriarca fueron: la primera, aceptar que Yahvé le cambiara el nombre a él y a su esposa, Abram por Abraham y Sarai por Sara; y la segunda, practicarse la circuncisión junto con todos los varones de la tribu. Así quedó sellada la alianza entre el pueblo hebreo y Yahvé.

Como una prueba de su poder, Yahvé hizo que su esposa Sara, una mujer estéril y vieja, concibiera y pariera un hijo suyo, al que pondría el nombre de Isaac.

Las visitas de Uriel personificando a Yahvé se repitieron, pero sin la teatralidad de la primera; asistía vistiendo ropa corriente, conversaba en franca camaradería con el patriarca, compartiendo con él y su esposa la comida que esta les preparaba. Abraham era su confidente en la Tierra y por medio de él y su tribu obtenía toda la información y colaboración que pudiera necesitar. Abraham recibía a cambio la enseñanza de conocimientos prácticos para mejorar las condiciones de vida de su pueblo y los principios básicos de una nueva religión: normas morales sencillas, propias para un pueblo nómada amante de la libertad; tan sólo dos ritos, la circuncisión y los sacrificios de animales, en vez de sacrificios humanos; un Dios único, inmaterial, creador del cielo y de la tierra, todopoderoso, severo, justiciero y misericordioso, que reemplazaba al politeísmo y a la idolatría.



SODOMA Y GOMORRA. LOS ÁNGELES COPULADORES


Cuando la otra comisión sobrevolaba su nave por el sur del mar Muerto, divisaron la ciudad de Gomorra y al acercarse pudieron observar en todo su esplendor una fiesta pública, que se celebraba en su plaza principal, donde un grupo de hermosas jóvenes bailaban la danza de los siete velos; un espectáculo que los dejó atónitos, pues ninguno de ellos había visto algo semejante.

De inmediato decidieron que esta era la ciudad ideal para realizar las investigaciones y entrevistas que les habían encomendado; se alejaron un poco del sitio y practicaron las maniobras de acercamiento a la superficie, para que bajaran tres de sus ocupantes, protegidos con sus trajes espaciales. Al poco tiempo de hacerlo y cuando se dirigían hacia la plaza, los otros cinco que habían quedado dentro de la nave quisieron acompañarlos, por lo que colocaron la nave en tierra y salieron corriendo vistiendo sus uniformes corrientes. Pronto alcanzaron a sus compañeros, quienes al verlos se despojaron de sus pesados e incómodos trajes y juntos llegaron a la plaza.

Fueron rodeados por una pequeña multitud sorprendida y temerosa, que los recibió como si fueran emisarios de los dioses y los condujeron al templo de la Diosa Milita, el sitio más importante de Gomorra. Esta diosa de origen sumerio exigía en su culto que las mujeres casadas debían practicar, en su honor, la –prostitución sagrada-: por lo menos una vez en su vida, debían acudir al Templo y permanecer en un patio contiguo durante un día y una noche, en la espera de que un extraño las solicitase. Debían vestirse con una sencilla bata blanca y una corona de flores; la mayoría de las concurrentes se sentaban en el suelo del patio, pero algunas llegaban en lujosos carruajes, donde se quedaban.

Una extraña y vergonzosa costumbre que, según Herodoto, persistió hasta los tiempo de la gran Babilonia, en franca e inexplicable contradicción con los principios religiosos de los pueblos de Mesopotamia, sumerios, caldeos, asirios y babilónicos, donde el adulterio era considerado un pecado mortal y, como tal, castigado con la muerte.

Gomorra y su vecina Sodoma eran famosas por las fiestas y demás eventos públicos que organizaban en primavera y verano, así como también por las orgías privadas que permitían; sin embargo, a pesar de estas coincidencias, eran enemigas.

Gomorra aceptaba la –prostitución sagrada- y el amor libre, pero prohibía la prostitución tradicional, así como la entrada a la ciudad de homosexuales y pervertidos.

Sodoma por su parte rechazaba con violencia la –prostitución sagrada-, pero aceptaba la tradicional y le brindaba asilo a todos los homosexuales y pervertidos.

Los ocho jóvenes astronautas fueron recibidos en el Templo de Milita por sus sacerdotisas, e invitados a un banquete en su honor. Olvidando todos sus compromisos y principios religiosos, comieron hasta hartarse, bebieron vino hasta embriagarse y amaron lujuriosamente. Sus anfitrionas comprobaron que estos jóvenes no eran seres sobrenaturales, sino humanos con –cara de ángel-, lo que dio origen a la leyenda de –Los ángeles copuladotes-: Semyaza, Azazel, Amiziras, Amaros, Baraquiel, Kobabiel Tamiel y Asdariel.

Al día siguiente les propusieron que podían quedarse en la ciudad como maestros, para que enseñaran los muchos conocimientos que ellos tenían. Aceptar esta oferta los convertía en desertores y estaban dudosos de hacerlo. Intervino Azazel, uno de los tripulantes, el segundo en el mando pero quien por ser de carácter rebelde conocía mejor que nadie lo rígido de la disciplina y la severidad de Uriel; opinaba que por las faltas cometidas les aplicarían la pena de muerte.

Por decisión unánime aceptaron la oferta e inmediatamente volvieron hasta la aeronave para ocultarla en la arena de un desierto cercano, borrando todos los rastros que pudieran delatar su presencia y si sintieron felices por haber podido liberarse de esa férrea disciplina a la que habían estado sometidos con todas sus odiosas restricciones y prohibiciones.

En la nave espacial principal no habían recibido ningún mensaje de la pequeña aeronave que partiera rumbo al sur hacía más de treinta días, y como los vuelos de reconocimiento no habían detectado nada ya la daban por perdida.

La desaparición de este grupo de astronautas hizo que Uriel desistiera del trabajo que ellos tenían que realizar y tendría que conformarse con la información que sobre el particular le pudiera suministrar su confidente Abraham; éste acababa de regresar de Egipto y se había retirado a descansar en su refugio, el encinar de Mambré, un bello paraje boscoso de encinas o robles en una montaña cercana al pueblo de Hebrón. Allí lo fue a visitar Yahvé, o sea Uriel, con la idea de sacarle información sobre las costumbres de los habitantes de las ciudades.

Entablaron una animada conversación y Abraham se refirió a su sobrino Lot, quien se había separado de él, armando su campamento en las afueras de Sodoma, una ciudad que al igual que su vecina Gomorra, eran antros de vicio y corrupción; y que mucho temía que su sobrino y su familia pudieran contaminarse. Al oír el relato de Abraham, Uriel pensó que a los astronautas desaparecidos no les había sucedido ningún accidente y que era casi seguro que al visitar una de estas ciudades cayeron en la tentación de entregarse a los placeres de la carne, olvidando sus obligaciones y votos; igualmente estaba seguro de que el díscolo Azazel los había convencido de que no regresaran. Desde el encinar de Mambré, ordeno que dos de sus oficiales o arcángeles fueran a visitar a Lot en Sodoma, para confirmar lo que sospechaba.

Los astronautas Miguel y Gabriel, con todo su equipo, se le presentaron como los ángeles de Yahvé que habían estado con su tío Abraham. Lot los invitó a su casa en la ciudad, informándoles lo que ya todo el pueblo sabía: la llegada de los ocho ángeles a Gomorra y su alojamiento en el Templo de la Diosa Milita.

Continuará ….. en próxima entrega.----Saludos, JD