Tuesday, September 25, 2007

Parte II, Roberto contra al mundo pero siempre con Dios

Continuación, (leer Parte I en la sección "Other notes, articles and essays").

Silvia aceptó verse y hablar con Roberto hace una semana y cuando este asomó la posibilidad de que volvieran, está le contestó tajantemente que primero que nada él tendría que verse con un psicólogo.

Ya antes Roberto se ha visto ante este dilema. No hace mucho tiempo fue su esposa Gertrudis quien al verlo tan neurótico peleado con todo la humanidad y en específico con dos de sus hermanos y con su hijo Alfredo, con quien no se habla desde que este cumplió los 17 años, entonces ella le pidió casi de rodillas que fuera al psicólogo.

Al principio Roberto consintió el asunto pero una vez pasada la tormenta nunca hizo la cita con el psicólogo y solo fue hablar con el cura de la iglesia a donde ellos, en familia, iban todos los domingos.

Roberto siempre se la ha dado de buen cristiano y desde sus tiempos en el colegio de los padres Salesianos en Bogota ha sido curero. Claro está que el sacerdote de la iglesia en el suburbio de Washington era presa fácil de Roberto y esté siempre terminó manipulando al padre. Nunca siguió los consejos del sacerdote los cuales consistieron en que Roberto aceptara que había sido extremadamente autoritario y podría decirse hasta castrador de su hijo.

Alfredo es un muchacho que desde muy pequeño dio muestras de poseer el buen carácter de Gertrudis. Tanto Gertrudis como su hijo Alfredo son personas con una personalidad pasiva, jovial, tranquila, paciente y aguantadora. Sobre todo eso último, aguantadores para haber soportado por tanto tiempo los cuasi abusos del esposo y papá respectivamente.

Roberto es un tipo deportista y fanático de las carreras de lanchas a altas velocidades y soñaba que su único hijo llegara a ser como la imagen que él trata de proyectar a los demás dentro de ese deporte.

Ya el padre Ralph le había comentado a Roberto que esa fantasía que aspiraba para su hijo tenía que ver mucho con sus fracasos más íntimos como en efecto era la imagen que Roberto siempre ha querido mostrar de gran deportista cuando en realidad nunca ha logrado destacarse en nada. Roberto tuvo una reacción mala cuando oyó eso. El padre Ralph solamente trataba de decirle que en el fondo es normal que todos queramos que nuestros hijos sigan el camino que pensamos es el mejor para ellos, pero que debemos ser sumamente cuidadosos con este tema porque también es muy fácil que terminemos empujándolos para que sean ellos lo que nosotros en el fondo sabemos que hemos falsificado sobre nosotros mismos, pero obviamente negamos y no tenemos ni siquiera consciencia de ello.

Cuando el padre le dijo esto Roberto lo negó totalmente y ni siquiera quiso considerar que eso podría ser su caso y en ese mismo momento decidió no volver a verse con el padre Ralph. Tan fuerte fue su reacción que igualmente le dijo a Gertrudis que si bien desde ahora en adelante trataría de acercarse a su hijo Alfredo, pero que el padre Ralph era un tipo raro y que de pronto podría ser hasta gay de acuerdo a un hunch que él sentía cada vez que se veía con el sacerdote.

Además, le dijo a Gertrudis que si el padre Ralph no era gay entonces era comunistoide ya que siempre se expresa como un tipo de izquierda. En fin, Gertrudis no quiso decirle nada, pero ese comentario de Roberto sobre el padre Ralph es típico de él, ya que basta con que alguien tenga algo bueno que decir o influir de buena manera en la vida de ellos para que entonces ese vocero tenga algún defecto grave u oculto.

Gertrudis siempre supo que el problema central de Roberto es su gran inseguridad y de ahí todos esos miedos que él proyecta en los demás. Para Roberto toda persona siempre tiene un pero que lo hace indeseable de tu trato y aprecio, pero lo peor es que él no puede encontrarse un solo defecto para si mismo. Gertrudis aspiraba que Roberto tenía que algún día aceptar sus problemas emocionales y por ende de su personalidad compleja ya que de paso él siempre ha estado convencido que es el tipo más seguro que existe y no se da cuenta que todas esas rigideces, de las cuales se ufana, no son otra cosa que manifestaciones de sus grandes inseguridades.

No comments: