Tuesday, October 2, 2007

Parte IV, "Roberto contra el mundo pero siempre con Dios"

Parte IV: “Roberto contra el mundo pero siempre con Dios”.

Continuación: Ver partes anteriores de esta historia de ficción aquí en la sección de Other, Post, Articles and Essays”. Tambien puedes buscar toda la serie introduciendo las palabras “Roberto contra el mundo” en el buscador en la parte de arriba y la izquierda de la pantalla.

Roberto ni si quiera quiso arreglarse para la cita y así mismo como estaba vestido, totalmente casual ya que así se viste los viernes, se presentó a la reunión con el psicólogo.

Era una oficina pequeña en la parte de atrás de una casa modesta de los suburbios de Washington, DC. El acceso era por un costado de la casa caminando por en retiro que separaba la propiedad con la casa de al lado.

El día había estado caliente como siempre en los veranos en esta parte del país pero ya a esta hora comenzaba a sentirse una brisa que corría por todo el rio Potomac e impregnaba de buena temperatura a las urbanizaciones que se habían construido en las riveras del rio desde hace más de 80 años.

Roberto recordaba claramente las instrucciones que le había dado el psicólogo por el teléfono. Debería esperar en el carro hasta que saliera el cliente-paciente que posiblemente estaría en sesión antes que la hora de la suya. La señal para saber que ya lo esperaba dentro de la pequeña oficina era la luz del farol a la entrada del garaje. Sí el farol estaba encendido entonces quería decir que podía entrar y esperar.

Al llegar a la calle y encontrar la casa Roberto estacionó su SUB japonesa al costado de la acera y observó que el farol estaba apagado. Esperó varios minutos un poco nervioso y preguntándose que carrizo hacía ahí cuando él estaba claro que no tenía ningún problema .

Sin embargo, Roberto entendía que era necesario pasar por este teatro para complacer a Silvia y así ir mejorando poco a poco la relación con ella hasta regresar al punto en que habían quedado para el momento en que rompieron. Roberto recordaba los momentos que compartían juntos en su pequeño apartamento y lo mucho que le hacían falta esas horas de placer y tranquilidad entre cuatro paredes. Tanto disfrutaba de esos momentos que nunca le hacía falta salir y cuando iba con Silvia a un restaurante o al cine, lo hacía exclusivamente porque ella lo exigía por que sí por él fuera solo quería quedarse encerado con ella totalmente aislado del mundo.

De hecho una de las cosas que siempre detesto de su relación matrimonial era tener que compartir con esos familiares de Gertrudis. Para él todos tenían defectos y peor aún todos le tenían envidia a Gertrudis porque ella era la afortunada de estar casada con un tipo como él. La realidad era que todos sentían compasión por ella por tener que calarse a ese “narciso” como lo llamaban ellos cuando murmuraban entre hermanos y hermanas al referirse sobre el marido de su hermana mayor, el también insoportable Roberto.

Después de esperar varios minutos salió caminando de la oficina del psicólogo una mujer rubia y totalmente en forma como de la edad de Silvia. Roberto no pudo evitar quedársele viendo y por supuesto le cruzó por su mente la idea de que ojalá pudiera conocerla. En todo caso pensó que suerte la de ese psicólogo que se sienta a conversar con todas esas mujeres. Seguramente que tiene una vaina con algunas de ellas.

Observo al farol y vio que ahora si estaba encendido. Se bajó del carro nervioso y hasta se le olvidó cerrarlo. Se adelanto caminando por el retiro de las casas, abrió la puerta del consultorio y se quedó viendo los libros y objetos que decoraban los estantes de la biblioteca-oficina-consultorio en donde se encontraba ahora. Pasaron como 3 minutos que le parecieron como si fuera media hora. Roberto estaba realmente ansioso y ahora comenzaba a sentirse tan incomodo que ya estaba hasta enojado. Las manos le sudaban y se preocupaba de que el psicólogo se diera cuenta cuando le extendiera la mano para saludarlo. Trato de secarse las manos contra el bluejean pero también las tenía frías y ahora notaba como la boca se le secaba.

“Que ladilla esta vaina” murmuró en el mismo instante que el psicólogo entró al cuarto.

El psicólogo con una leve sonrisa le extendió la mano y le dijo que se sentará en donde quisiera. Había dos poltronas y un sofá pequeño y el psicólogo se sentó en una silla de escritorio anexa al costado de una mesa contra la pared llena de libros y notas .

Cómo estás Roberto?

Yo bien gracias.

Luego, la oficina se llenó de un silencio sepulcral que duró por unos 15 segundos pero que a Roberto le parecieron eternos. Entonces Roberto dijo:

Bien bonita esta zona yo tengo unos amigos que viven por aquí,

Cuéntame cómo estás? Dijo el terapeuta,

Yo bien gracias, usted sabe aquí con este asunto de Silvia que necesita que yo venga a verme con usted para que tratemos el asunto de nosotros.

Me puedes tratar de tú, yo prefiero que si vamos hablar cosas tan importantes lo hagamos en un ambiente abierto e informal.

Gracias doctor, así lo haré.

El psicólogo inmediatamente se dio cuenta que Roberto estaba tan dentro de si mismo y sobre todo defensivo que ni siquiera oyó bien lo que le acababa de decir. Obviamente, que Roberto estaba nervioso y por supuesto ansioso y más aun cuando hacía cualquier cosa para disimularlo como si fuera un actor de teatro haciendo el papel de un tipo cool cuando en la realidad su naturaleza en este preciso momento era lo opuesto.

Otra vez el cuarto se quedó en silencio y ahora por unos 10 segundos.

Roberto rompió nuevamente el silencio y preguntó,

Doctor dígame una cosa cómo ve usted a Silvia? Yo la veo mucho mejor desde que estuvo tan deprimida hace como mes y medio, me preocupa tanto su estado que por eso le pregunto.

Ella está bien. Cuéntame como te sientes tú?

Bueno, usted sabe, perdón quise decir tú, que ella me exigió que yo viniera a verme con usted si quiere que considere que volvamos a estar juntos.

y….

Bueno aquí estoy pero yo me siento bien. Yo no tengo depresiones, soy ingeniero, trabajo duro y hago mucho ejercicio. Soy divorciado y tengo un hijo de 18 años.

y…

bueno, que así en resume es mi vida. Claro también soy católico y voy todos los domingos a misa. Tengo un montón de amigos pero viviendo aquí tan lejos de Bogota, solo los veos de vez en cuando cada vez que viajo a Colombia. Pero tenemos entre los amigos un sitio en la red y por ahí nos escribimos y cambiamos información de todo tipo. Unos compañeros son unos mamadores de gallo y otros son de lo más serios y escriben cosas útiles. Usted también sabe que las cosas haya con la guerrilla y el narco tráfico son un desastre. Bueno, usted debe saber ya que entiendo que usted es venezolano y allá las cosas están muy mal con el loco de Chávez.

Asi es,

Tienes familia?

Si tengo a mi padre vivo, mi madre murió hace unos años y tengo dos hermanos.

Y qué tal?

Todo bien, aunque ….

Qué?

No me hablo con mis hermanos y la verdad es que no resisto mucho tiempo estar alrededor de mi papá. Sin embargo, me ocupo de él y de cuando en cuando lo saco a un restaurante y a veces lo visito y veo un juego de football en televisión. De resto todo bien.

Cuál es el resto?

Bueno, quise decir que nos respetamos y apreciamos mucho entre si.

Si, pero no se hablan y no resistes estar con tu padre,

Es que mis hermanos son una vaina, perdón quise decir una cosa seria.

Puedes expresarte como quieras con groserías o lo que te venga a la mente.

Gracias doctor,

Me decías sobre tus hermanos ..

Si que son una vaina. No hay manera de que entiendan como hacer las cosas. Todo lo hacen mal y por supuesto son también mis cuñadas que se meten en todo y tienen a mis hermanos locos.

Bueno, yo no debo de echarles todas las culpas a ellas porque bueno ellos tienen sus cosas muy propias. Pero la verdad es que se meten en todas las decisiones y esos tipos no piensan por ellos mismos como yo si lo hago.

Cómo haces tú?

Bueno, cuando yo estaba casado mi mujer podía opinar pero eso si con mucho cuidado cuando se refería a las cosas de mi familia. Una cosa es que alguien opine sobre una situación pero lo otro es que se metan en las decisiones mías. Yo soy el que tiene que cargar con la responsabilidad y eso de opinar es muy fácil pero no les toca a ellas tener que salir a la calle a partirse la espalda para ganarse la plata.

Cómo era tu mamá?

Esa era una santa.

Por qué?

Por calarse a mi papá. El gran narcisista y además neurótico. Mi papá no tenía que ver con nosotros si no era para aterrorizarnos. Él siempre vivió su mundo y nunca tuvo un segundo para hablarnos sobre cosas de nosotros que nos interesaban. El siempre se comportó como ominipotente y todo poderoso. Siempre tenía la razón y nadie podía discutir sus decisiones. Para él todo era disciplina y portarse bien en la casa. Ni hablar de que le diéramos un mal día a mi mamá. Pero, él sí que le daba mala vida a mi pobre mamá. Bebía como un cosaco, claro cuando joven, ya que ahora no puede tomarse más que uno o dos güisques.

Pero eso sí, él era un tipo super correcto. Cuando trabajaba tenía todas sus cosas en súper orden. Yo nunca vi un desorden de él en la casa. También fue muy responsable con todas sus obligaciones financieras aunque la verdad es que nunca tuvo mucho. Eso si él se la daba de gran señor de sociedad y amiguero. Siempre ha sido un tipo muy orgulloso. Su gran defecto es que siempre ha sido medio racista y se resiste a los cambios de los tiempos.

Cómo se siente él?

Yo creo que se siente bien la verdad es que no ha enfermado desde que tuvo un infarto hace unos 10 años.

No me refería a su salud física sino a sus sentimientos, ¿cómo se siente?

La verdad doctor que yo no tengo ni idea porque papá nunca habla de sus cosas y no muestra mucho sus sentimientos.

Lo has notado deprimido?

No ,ni hablar, todo lo contrario, con ese carácter siempre está intranquilo y por supuesto quejándose de todo. Yo creo que está medio neurótico.

Cuéntame más …

Bueno él tiene la mala costumbre de exigir y exigir y es algo cómodo y cuando las cosas no le están saliendo como él quiere entonces tira las cosas al piso o le pega a las paredes y puertas. Ni hablar de la gente en la calle y la pobre cocinera que además limpia la casa. A la pobre mujer la insulta todo el día y cuando sale a la calle se mete con todo el mundo.

Me imagino que son cosas de viejo,

Oh no doctor igualito era con mi mamá y con nosotros los hermanos.

Entonces es cosa de siempre, es su carácter?

Si pero así como le cuento eso él siempre ha sido un buen hombre.

Por qué lo defiendes?

No se trata de que lo defienda sino que él siempre nos dio todo lo que tenía.

Te refieres a lo económico.

Es verdad solamente lo económico pero nunca mucho de su tiempo.

Hablaba con ustedes sobre las cosas personales que a ustedes, los hermanos, les interesaban o por las situaciones que estaban atravesando?

Nunca pero yo tampoco le pregunté nada.

Es decir que en la familia de ustedes no se trataban los sentimientos?

Nada de eso doctor.

Que se trataba entonces?

La verdad, verdadera es que solo hablábamos sobre golf, football, dominos, viajes y vinos,

Y que tal tu mamá, nos desviamos a tu padre y no me dijiste nada de ella cuando te pregunté antes.

Es verdad; bueno, doctor la verdad es que creo que se nos está acabando el tiempo por hoy.

Tienes razón, seguimos la semana que viene.

Usted cree que tengo que venir de nuevo?

Bueno, tú vienes si quieres, pero lo normal es que los pacientes vengan una vez a la semana hasta que se sientan bien.

Bueno, usted sabe que yo me siento bien pero vine para ayudar a Silvia.

Piénsalo y me avisas si no quieres seguir viniendo para entonces poderle dar esta hora a alguien que quiera realmente hacer terapia conmigo.

Así lo hare doctor; un millón de gracias por su tiempo. La verdad es que lo pase bien hablando con usted.

Recuerda que me puedes tratar de tú,

OK,

Gracias

Adios Roberto.

Roberto se fue contento aunque un poco mareado, al punto que olvidó las llaves del carro en el consultorio. Sin embargo se dio cuenta rápidamente cuando salía a la calle y se registró los bolsillos buscando las llaves de la camioneta.

El doctor escribió en sus notas:

Me recuerda el caso de Manuel. (buscar notas sobre Manuel Rodríguez).Emociones reprimidas. Fuerte carga emocional con la cual no tiene ni el más mínimo contacto a no ser cuando estás mismas se manifiestan a través de actos neuróticos como me explicó su pareja en días pasados. El paciente se crió con un padre ausente y una madre victimizada además de todos los miembros de la familia, desde hermanos hasta servicios. Pasó una infancia solitaria aunque rodeado de mucha gente, familia larga, vida colegial fue primordial. Presiones sociales por todos los ángulos. Pocos conocimientos de si mismo. Mejor dicho ignorancia total de quién es y qué está pasando a su alrededor aunque cree que se las sabe todas ya que asi es como se presenta, es decir, seguro, firme y decidido con opiniones sobre todos los demás, hermanos, padres, amigos, etc. Defensivo al punto de actuación teatral. Completamente un acto inconsciente. Buena persona pero complicado preferiblemente complejo. Estoy seguro que regresa a terapia aunque no quiere regresar. Posiblemente que esta sea la primera vez en su vida como adulto que reflexiona sobre varios temas relacionados con sus padres y su infancia. Dentro de varios días va a experimentar un inusitado interés en lo que hablamos hoy. Veremos. Queda pendiente que establezca un paralelo con el caso de Manuel Rodríguez. Revisaré las notas y escribiré algo también en el libro de apuntes. Este es un caso interesante ya que confirma algo bien común entre los latino americanos educados en buenas familias, colegio de curas y sociedades cerradas. Muchos privilegios materiales y poca conciencia sobre lo que sienten ellos mismo y mucho menos sobre los demás. Es algo epidémico. Me recordó mucho mi crianza y el medio ambiente en Caracas. Creo que puedo ayudar a Roberto si se establece una buena transferencia y contra-transferencia entre nosotros dos. Fin de nota.

esta historia continuará la semana próxima después que Roberto se vea con Silvia y nuevamente con el Psicólogo, sí es que va de nuevo.