Sunday, May 29, 2022

 Tiempo de Cambios en Turbulencia


Por: José Domingo Sosa, Ph.D.


Hitler culpó a los judíos, Trump a los inmigrantes mejicanos y musulmanes, Putin a la OTAN y Ucrania; el Foro de Sao Paulo culpa a los ricos y poderosos, y el Foro de Madrid a los comunistas y progres. 


Pero la verdad es que todos los mencionados utilizan a esos culpables como cortinas de humo para ocultar cuál es la verdadera agenda de ellos. La agenda de todos sin excepción es la conquista del poder para imponer agendas autocráticas y colonizadoras de los sentimientos individuales de los hombres. La proyección en chivos expiatorios es solamente una forma de aterrorizar y confundir a las masas  para llevarlas como rebaños de ovejas hacia la imposición de sus agendas. 


Así como Trump culpó a los musulmanes para infundir miedo entre los votantes americanos, el Foro de Sao Paulo culpa a los ricos para crear resentimiento entre los pobres, ganar sus votos y llegar al poder. Organizaciones cómo el Foro de Madrid (neo-franquismo) asocian a los criminales y comunistas autócratas  cómo Chavez y Maduro con los progres para igualmente causar confusión y asustar a los votantes para ellos así alcanzar el poder y promover sus agendas contra el aborto y las preferencias de género. 


En el fondo todos están condenados al fracaso y por eso es que los progresistas y liberales que fundaron, dirigen y trabajan en FaceBook, Google, Amazon y Apple detentan ahora el control del mundo. Ese control lo alcanzaron con el talento de las individualidades de los hombre y mujeres nuevos que llaman liberal o progre, con la apertura a todas las razas, el respeto a las preferencias de género y el rechazo de mitologías colonizadoras del espíritu humano. 


Las organizaciones políticas que continúan viendo al mundo cómo una lucha ideológica entre  comunismo vs capitalismo, cristianismo vs secularismo cada día que pasa se alejan más del mingo.  El comunismo quedó herido de muerte hace más de 30 años con la caída del muro de Berlín en 1989. Los regímenes fascistas de extrema derecha asociados con la iglesia Católica ultra conservadora comenzaron un lento pero sostenido descenso a la tumba con la muerte del General Franco en España. 


A partir de comienzos del siglo XXI la revolución tecnológica confirmó la caída y muerte del comunismo, el desinterés de los fieles en la mitología judeocristiana y en fin todas las mitologías del pasado. Todas siguen nominalmente existiendo pero sin efecto alguno en las masas activas. Todos aquellos que todavía se hacen llamar comunistas son simplemente autócratas criminales, Chavez, Lula y Maduro son solamente tres ejemplos. Igualmente los políticos que levantan rosarios, cruces y libros sagrados en sus manos sólo llegan alcanzar a minorías encerradas en el pasado. 


Dentro de no menos 30 años los avances en inteligencia artificial (IA) y la biotecnología aumentarán la brecha del poder que actualmente ya poseen las grandes empresas de tecnología. El comunismo será una referencia histórica y la moral cristiana una metáfora dinosaurica.


La turbulencia socio-cultural que actualmente vive el planeta no es una consecuencia de infiltrados comunistas y decontruccionistas transnochados en las instituciones académicas y políticas del mundo entero. Esa turbulencia es la revolución tecnológica imponiendo la transvaloracion de la moral de la que tanto habló Nietzsche en el siglo XIX. 


Se engañan todos aquellos que aún piensan que los movimientos de la liberación socio-cultural que tanto los escandaliza son productos del fantasma del activismo comunista que efectivamente existió hasta hace 50 años pero que ahora sólo existe como careta para criminales. Llaman comunistas a las nuevas generaciones progres porque ni siquiera han logrado identificar quién es el verdadero enemigo de ellos. El enemigo de los ultra conservadores creyentes en mitologías que no sobrevivieron al cambio, es en primer lugar la misma mitología y detrás de esta la tecnología que ellos mismos disfrutan y utilizan a diario. 


La tecnología con su velocidad y abundancia de información ha creado a una nueva generación de ciudadanos. Nadie puede conquistar a esa nueva generación con mitologías que en nada se relacionan con la lógica del mundo tecnológico. 


El avance tecnológico es imparable e incontrolable. El estilo de vida que impone tampoco es controlable por elementos de poder anclados en el pasado.  La sociedad que está surgiendo no se rige por principios encerrados en formas de vida que las nuevas generaciones ni siquiera logran entender y visualizar. En la nueva sociedad no existen chivos expiatorios a quien apuntar con el dedo. Solamente aquellas normas que benefician a todos, como la regla de oro, son adoptadas para el beneficio colectivo. Paulatinamente irán surgiendo nuevas reglas morales, ahora llamados protocolos, al igual que lo hace la tecnología de block-chain y algoritmos generados por la misma inteligencia artificial. 


El historiador y filósofo hebreo, Yuval Harari afirma, que el siglo XXI desafía a la humanidad de nuevas maneras. Nos enfrentamos a enormes oportunidades y peligros nuevos. La pregunta más importante en la economía de hoy es ¿para qué necesitamos personas en la economía? Ya que es probable que las computadoras puedan realizar los trabajos del hombre aún mejor que ellos. Por primera vez en la historia enfrentamos esa pregunta. El valor económico más básico de los humanos está siendo puesto en duda. Y nadie tiene una idea real de cómo será el mercado laboral dentro de 30 años. ¿Para qué serán necesarios los humanos, o al menos la mayoría de los ellos?. 


Nadie parece poder contestar a esa pregunta hoy.  Y para colmo las grandes tradiciones como el islam, el cristianismo, el judaísmo, etc., no tienen nada relevante que decir sobre estos temas. No tienen respuestas a preguntas como esa porque ni siquiera entienden la pregunta. Resulta imposible encontrar ni siquiera orientación en los viejos libros sagrados escritos hace miles de años. Las personas que escribieron esos libros no sabían nada sobre genética, ni nanotecnología o computadoras. Y peor aún parece que la inspiración de todos esos viejos sabios, es decir, el Espíritu Santo ni siquiera pudo predecir el futuro. Entonces, ¿Cómo podemos esperar obtener respuestas a estas preguntas de personas que no saben nada sobre esos temas? 


Ahora bien, es cierto que si nos vamos por las mayorías, hay muchas más personas hoy en el planeta que continúan pensando en términos mitológicos  que en nanotecnología o genética. Pero la historia no se hace con los grandes números. No se necesitó de mucha gente para realizar los grandes cambios históricos. Si nos remontamos a la última gran revolución tecnológica y económica que arrasó el mundo, es decir la Revolución Industrial del siglo XIX, fue realizada por muy pocas personas. Sin embargo, la mayoría de la gente en ese siglo estaba mucho más interesada en la Biblia y el Corán que en las máquinas de vapor, los ferrocarriles o las minas de carbón.


En conclusión podríamos afirmar que, China, el Islam radical en Europa, el Foro de Sao Paulo en Latinoamérica y las grandes protestas de movimientos sociales e ideologías de derecha e izquierda en todo el mundo, todos sin excepción, no representan una alternativa o reto relevante en contra del liberalismo tecnológico. Esto no significa que el liberalismo tecnológico sea la mejor alternativa para el mundo. Pero el liberalismo tecnológico no cambiará por las acciones que sus oponentes están realizando en Roma, Madrid, Sao Paulo, Pekín, Siria, Washington D.C., sino por los algoritmos y acciones que la gente está desarrollando en Silicon Valley, en Google, FaceBook, en el Instituto Tecnológico de Massachussets, Disney, Harvard,  Amazon y Apple Inc., entre muchas otras instituciones seculares. 


jdsosa (s) (2022)



Saturday, May 21, 2022

 



Se Solicitan Palabras Nuevas



El mundo en que vivimos hoy, le pide a gritos al lenguaje, nuevo términos que permitan expresar correctamente el significado de las innovaciones por la revolución tecnológica. Ahora hacemos algunas cosas que se parecen a unas anteriores al surgimiento de las redes-sociales en internet y las llamamos iguales  pero sus significados son distintos. 


De hecho, algunas de esas viejas costumbres y acciones ya ni siquiera existen o han sido reemplazadas por nuevas versiones electrónicas. Las nuevas versiones de esas acciones y costumbres en nada se parecen a las reemplazadas,  pero por falta de términos en el lenguaje  para diferenciarlas, continuamos  usando  palabras que creemos expresan lo mismo y lamentablemente no lo hacen. 


Un ejemplo de lo anterior es la palabra “Opinión”. 


En nuestra rutina diaria anterior al advenimiento de las redes sociales opinar era algo que hacíamos principalmente de dos maneras: una privada informal y otra pública formal. 


La opinión privada e informal es la típica que hacemos en una conversación con un amigo, un familiar o con un compañero de trabajo. Expresamos  esas opiniones personales en la mesa mientras almorzamos, en el carro manejando con un amigo y por supuesto en el teléfono. No requieren ningún tipo de comprobación, prueba o respaldo formal. Es la típica opinión casual.


Igualmente, siempre han existido las opiniones personales publicas serias, profesionales y hasta académicas. Es decir opiniones bien informadas o formales expresadas para el público a través de un artículo de prensa, un memorándum dentro de la empresa o una opinión jurídica al foro de los abogados. 


Ambos tipos de opiniones personales, es decir, privadas y públicas, continúan por supuesto realizándose pero ahora en estos tiempos que vivimos entre las redes sociales, tendemos a expresar lo que pensamos online de forma casual e indiscriminada pero en público . 


Per eso las opiniones que expresamos en las redes sociales y particularmente en los grupos de WhatsApp son híbridas por cuanto son privadas y también públicas. Es una nueva forma de decir las cosas, o quizás mejor sería decir, es un nuevo sitio para decir las cosas que no se corresponde con ninguno de los significados que el lenguaje le asigna etimológicamente a la palabra opinión. 


Cuando en uno de esos grupos en WhataApp de 100 o hasta 2000 miembros en FaceBook uno de los participantes dice “mi opinión es que los republicanos son todos unos fanáticos religiosos” está dando una opinión personal con tono privado pero en público. Es decir una opinión casual, informal, no documentada pero ahora dicha en público como aquellas que se hacían en las páginas de opinión de los periódicos, o en programas de radio, o en un memorándum a todo el personal de la empresa o en una conferencia TED que requieren  una rigurosa formalidad en dónde lo que se opina está totalmente respaldado con hard data. 


Para este nuevo tipo de opinión personal e informal expresada en público se requiere del lenguaje un nuevo término o palabra que describa esa dualidad privada e informal pero también en público. 


De pronto podríamos sugerir que la nueva palabra para describir una opinión personal e informal delante de un público, podría ser, al mejor estilo del filósofo aleman Martin Heidegger,  una de esas palabras alemanas largas que en Castellano podríamos traducir como “miperragana”(*). 


En consecuencia al expresar algo en un chat de WhatsApp o en FaceBook podría escribirse algo asi:


“De acuero a miperragana los republicanos son generalmente gente con tendencia a ser fanáticos religiosos”.


De esa forma ya todos los miembros del chat saben que quien expresó esa frase lo hace sin la más mínima, es decir,  N.P.I. de lo que está diciendo. Generalmente no está bien informado, no obedece a la lógica del mundo real y lo dice porque, cómo la palabra lo indica, “le da su perra gana”. Esa sería precisamente el origen etimológico que explicaría a la nueva palabra.


Dicho de otra forma, lo que expresó ese miembro del chat no es una opinión personal privada  ni tampoco pública cómo se les conocía a través del buen uso tradicional del Castellano. Eso simplemente fue un perraganadismo.


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(*) Perraganadismo: Sustantivo. Venezolanismo. Modalidad opinática que se expresa comúnmente  a través de las redes sociales y no requiere de comprobación, datos, o documentación que le den sustento fáctico o teórico. Sinónimo: hablapajismo.


Jdsosa (p) (2022)


 Gnothi Seauton


Por José Domingo Sosa, Ph.D.


Una cosa que odio de los regímenes totalitarios tanto fascistas como comunistas, entre muchas otras, es el adoctrinamiento que el Estado impone a los habitantes de sus naciones. Lamentablemente eso mismo puede también suceder en sistemas democráticos y capitalistas. 


Yo nací y crecí en democracia e igualmente fui adoctrinado por mi familia y educadores dentro del cristianismo. Mientras crecí, apenas me mencionaron, y sólo sutilmente, que fue la evolución, pero sí me enseñaron e impusieron hasta la saciedad los textos bíblicos, los credos y dogmas de la iglesia Católica. En otras palabras para cuando llegué a ser un adulto, me habían hecho creer y adorar una historia inventada por el hombre hace apenas 3000 años y simultáneamente me ocultaron la verdad y realidad sobre lo que sucedió a través de millones de años. 


También es totalmente cierto que una vez alcanzada cierta edad pude descubrir lo que dice la ciencia sobre el origen de la vida y la evolución de la especie. Es decir, finalmente tuve la opción de decidir si seguir creyendo en las historias de la Biblia o en lo que la ciencia ha probado. Lamentablemente, y para la mayoría de las personas, no importa lo que entiendan después de años de engaños, el daño ya está hecho. Nunca nadie podrá restablecer su mente y sentimientos a lo que nunca fue. De eso se trata el adoctrinamiento.


El problema de creer textualmente mitologías en lugar de ciencias es que, en el largo plazo, las mentes de esas personas van alejándose paulatinamente de la lógica y por ende de la capacidad y raciocinio necesario para enfrentar las complejidades reales de la vida. 


Una vez que la persona comienza a creer en milagros y seres sobrenaturales, solo hay un paso para entonces creer en teorías conspirativas de millonarios y científicos sentados en una mesa a media luz en un salón privado a puertas cerradas fumando habanos mientras discuten un plan para cómo apoderarse del mundo a través de la creación de un virus y la implantación de microchips a través de vacunas. 


Ese es el problema con los cuentos y adoctrinamientos que sirven de base para controlar la consciencia de las masas desde la niñez. Los adultos que no rechazan esas ideas viven una falsa realidad en dónde la lógica ha sido devaluada hasta alcanzar niveles de insuficiencia para poder enfrentar o analizar las complejidades de la existencia. Tan fuerte son esas influencias que pueden llegar a deshabilitar las capacidades cognitivas de los adoctrinados.


Esas son las personas que conforman las masas que continuamente siguen las noticias a través de medios de comunicación claramente identificados con una ideología específica. Son las personas que se creen lo que allí les dicen mujeres bonitas especialmente maquilladas, vestidas y entrenadas para repetir frases redactadas por los adoctrinadores profesionales.  Adicionalmente, esas masas de personas leen cosas en internet y lo publican en el chat de sus grupos de amigos sin el más mínimo decoro de revisar la veracidad de algo que a simple vista es falso ante los ojos de cualquier otra persona con capacidad cognitiva normal. 


La pregunta que todos debemos hacernos es, ¿por qué gente inteligente, preparada y con buenas intenciones somos presas fáciles de adoctrinamientos e ideologías de todo tipos y colores?


La respuesta la encontramos en las mismas ciencias del hombre: Ellas nos dicen que el hombre vive bajo un estado de profunda ansiedad por su existencia dualista. Un ser que por una lado está constituido con instintos animales y por el otro lado posee una mente prodigiosa capaz de crear símbolos para neutralizar los impulsos de sus instintos naturales. Esa paradoja o tensión de su existencia es el origen del estado ansioso del hombre.


Para el hombre primitivo la solución para aliviar su tensión existencial fue adorar a sus  antepasados muertos. Luego en la antigüedad el hombre evolucionó adorando a una deidad, y 10 siglos después a una religión y/o una ideología. En cierta forma ese tipo de solución simbólica representada en el mito dio sus frutos a lo largo de no menos de 20 siglos. 


A medida que el mundo progresa y las tecnologías avanzan, esas mitologías se hacen insostenibles para contener al hombre de sus angustias. Por eso el famoso diagnóstico de Nietzsche cuando al estudiar la historia de la humanidad y la realidad de su tiempo, post revolución industrial y en pleno apogeo del positivismo científico, la era dorada de finales del siglo XIX, dictaminó “Dios ha muerto”. 


Sin duda alguna que el motor del mal en los asuntos humanos proviene de la paradójica naturaleza del hombre: por un lado condenado en la carne por ella misma, así como también fuera de la carne en el mundo de los símbolos tratando de continuar en un vuelo celestial. Todo lo cual confirma al hombre como el animal más devastador que jamás haya asomado el cuello al cielo. Además de aspirar un estatus y un destino imposibles para un animal; el hombre quiere un mundo  que no sea un mundo sino un cielo, y el precio de este tipo de ambición fantástica es hacer del mundo, un cementerio en dónde lo que abunda es la maldad. 


La ansiedad seguirá presente mientras existan seres humanos y lo único que, igualmente continua a nuestro alcance para aliviarnos es nuestra capacidad simbólica. Es un hecho que en  estos tiempos del siglo XXI el hombre ha cambiado sus antiguas creencias religiosas por creencias de todo tipo. Pero el resultado ha sido más confusión, maldad y destrucción masiva. Seguimos matándonos unos a otros pero ahora lo hacemos con armas de gran destrucción.


Poner los pies sobre la tierra es reconocer quienes somos. Por eso el oráculo de Apolo en Delfos dice “gnothi seauton” y  Socrates añadió  “la vida no examinada no vale la pena vivirla”. A lo largo de más de 25 siglos, filósofos y librepensadores nos han insistido en lo mismo. Un sincero examen de conciencia debería ser suficiente para que recuperemos nuestra capacidad cognitiva y con ella nuestro mejor juicio y raciocinio para actuar de forma lógica y real.


Jdsosa (Q) (2022)




 


Hablemos de Economía


Por José Domingo Sosa, Ph.D.


Una vez más el tema de la economía está en todas partes y con él las opiniones más disparatadas. Es un tema álgido y lamentablemente es también una tormenta perfecta para que todos proyectemos lo peor de nosotros mismos online. 


Digo una tormenta perfecta porque, por un lado la economía a todos nos afecta, sentimos sus acciones, pero no por eso es algo que entendemos con propiedad. Opinar de economía en público resulta ser muy parecido a lo que sucede con las opiniones sobre política y religión. Son temas subjetivos, complejos, con muchas aristas y sujetos a cualquier tipo de especulaciones de tipo pasional y no racional. Mientras menos entendemos sobre un tema más reflejamos nuestras debilidades emocionales al intentar opinar sobre el mismo. 


Debemos evitar que nos pase como aquel que dice saber de psicología porque lleva años yendo a psicoterapia. Una cosa es ser un agente económico, consumidor, inversionista, comerciante y otra muy distinta es dedicar la vida al estudio e investigación de la ciencia económica y sobre todo al tema específico de la macroeconomía. 


Cómo todo en la vida tenemos la opción de opinar cualquier cosa (medalaperragana) o podemos consultar a los expertos. Es decir consultar con las personas que han dedicado al tema, estudio e investigación a través de largos años. En asuntos de religión consultamos a los expertos teólogos; en los temas de economía de un país o de la globalización consultamos a los economistas. 


Uno de los errores más comunes que cometemos hablando sobre qué sucede en la economía es el  relacionado con el factor tiempo. Es decir el tiempo transcurrido entre la acción y su correspondiente reacción. 


Cuando las autoridades monetarias de un país toman medidas, es decir, realizan ajustes en las tasas de interés, las repercusiones de esa medida en la economía no se sentirá sino hasta después de transcurrido cierto tiempo. La reacción instantanea del mercado de valores no significa un cambio en la estructura económica de un país. De igual forma, una nueva ley de reducción de impuestos a la población tampoco implica un cambio instantaneo de las variables macroeconómicas del país. Las políticas económicas que un nuevo presidente ejecuta solo tendrán efecto después de transcurrido un razonable período de tiempo. Las variables macroeconómicas en los dos primeros años de un nuevo gobierno solamente indican el efectos de las políticas impuestas por la administración anterior. 


La estructura económica de un país específico es el producto de su larga historia, la formación y explotación  de sus recursos y la organización de los factores básicos de la producción. Para modificar esa estructura a través de políticas,  tomará varias décadas poder lograrlo. No obstante, sabemos que también suceden fenómenos y acontecimientos catastróficos que pueden causar graves daños a la estructura económica de cualquier país casi que en forma instantanea. Guerras, pandemias y fenómenos naturales como sequias, terremotos, volcanes son solo algunos ejemplos.      


Generalmente cuando la situación económica es buena porque la inflación está controlada y el mercado laboral es activo paca gente tiende a expresar opinión. No obstante, esos buenos signos no necesarimante indican la condición real de la estructura económica de un país.


El país puede estar creciendo y disfrutando de alto empleo y baja inflación, es decir, una situación ideal pero subyacentemente la estructura de esa economía puede estar presentando fallas graves que más temprano que tarde van a surtir un cambio radical sí no se adoptan las medidas correspondientes. Lo contrario también es posible. Es decir, alta inflación y desempleo pero con valores estructurales en sus niveles optimos que más temprano que tarde contribuiran a normalizar la superficie. 


Esos tipos de situaciones no son objeto de artículos de prensa o de discusión entre personas en general. Esos son los temas que se discuten entre los economistas académicos en las universidades, en centros especializados como bancos centrales, la secretaría del tésoro y los asesores en economía de las grandes empresas nacionales, multinacionales y financieras en todo el mundo.  


Tomemos un ejemplo de lo que dice un auténtico experto cuando se refiere a un problema estructural de la economía y no a uno coyuntural como puede ser la inflación. Una de las personas que yo más respeto y admiro entre los expertos sobre temas de economía es Raymond Thomas Dalio. 


Ray Dalio es un multimillonario inversionista estadounidense, Harvard MBA, fundador y ex CEO de Bridgewater el  fondo de cobertura más grande del mundo. Dalio es considerado como uno de los mayores innovadores en el mundo de las finanzas, habiendo popularizado muchas prácticas de uso común, como son: la paridad de riesgo, la superposición de divisas, el alfa portátil y la gestión de bonos indexados a la inflación global.


Todo lo anterior solamente nos indica que Ray Dalio ha sido un hombre de negocios extremadamente exitoso como muchos otros, pero lo que me incita a mencionarlo aquí son sus informes, ensayos y libros que ha publicado sobre el funcionamiento y el estado de la economía de paises industrializados y de la economía global como un todo. 


Recuerdo que en abril del año 2019, cuando la economía andaba sobre ruedas (si la medimos a través de la inflacion, el empleo y el crecimiento), Dalio dijo en una entrevista en el  programa de CBS, 60 Minutos, que la desigualdad de ingresos en los Estados Unidos era una emergencia nacional que requería la atención de todos y una urgente reforma. En julio de ese mismo año, volvió a pedir que era necesario llevar a cabo serios refinamientos al sistema capitalista y calificó la desigualdad de riqueza como una emergencia nacional. Al final de año, afirmó que el exceso de capital, los pasivos sociales no financiados y los déficits gubernamentales habían creado una receta para el desastre, en lo que llamó un "cambio de paradigma". 


Lo anterior solamente quiere decir que cuando las apariencias son buenas, ellas no indican que la economía es fuerte. Bastó para que a principios del 2020 surgiera un evento imprevisto como fue la pandemia de Covid-19 para que comenzara un profundo deterioro de la economía. 


En primer lugar, la administración Trump consciente del elevado nivel  de vulnerabilidad de la mayoría de la población como la había descrito Dalio, se vió entonces forzado a evitar una catástrofe a través de la implantación de un programa de asistencia con aprobación bipartidista para toda la población del país. El programa de asistencia a empresas y particulares a través de las agencias federales, en solamente el año 2020, fue de US$2.6 trillones en recursos frescos. Luego en el año 2021, el presidente Biden solicitó US$1.9 trillones adicionales.


Como si nada de esto fuera suficiente para impactar a la economía del país, la producción de bienes se vió sustancialmente reducida por la paralización de las empresas en USA e igualmente sucedió lo mismo en todo los otros países con los cuales funciona la economía global. Por todo lo anterior se interrumpió la cadena de suministros de repuestos, materias primas y otros insumos para la producción y el consumo final.


Adicionalmente, Rusia decidió invadir a Ucrania y no creo que sea necesario repetir aquí lo que todos conocemos sobre  los efectos de esa guerra en los mercados internacionales del petróleo. 


La combinación de problemas estructurales en la economía de los principales países industriales del planeta unido a dos eventos trascendentales como son la pandemia por Covid y la invasión de Putin a Ucrania definitivamente tienen un tremendo efecto en las condiciones económicas del mundo entero.


jdsosa (r) (2022)