Saturday, May 21, 2022

 


Hablemos de Economía


Por José Domingo Sosa, Ph.D.


Una vez más el tema de la economía está en todas partes y con él las opiniones más disparatadas. Es un tema álgido y lamentablemente es también una tormenta perfecta para que todos proyectemos lo peor de nosotros mismos online. 


Digo una tormenta perfecta porque, por un lado la economía a todos nos afecta, sentimos sus acciones, pero no por eso es algo que entendemos con propiedad. Opinar de economía en público resulta ser muy parecido a lo que sucede con las opiniones sobre política y religión. Son temas subjetivos, complejos, con muchas aristas y sujetos a cualquier tipo de especulaciones de tipo pasional y no racional. Mientras menos entendemos sobre un tema más reflejamos nuestras debilidades emocionales al intentar opinar sobre el mismo. 


Debemos evitar que nos pase como aquel que dice saber de psicología porque lleva años yendo a psicoterapia. Una cosa es ser un agente económico, consumidor, inversionista, comerciante y otra muy distinta es dedicar la vida al estudio e investigación de la ciencia económica y sobre todo al tema específico de la macroeconomía. 


Cómo todo en la vida tenemos la opción de opinar cualquier cosa (medalaperragana) o podemos consultar a los expertos. Es decir consultar con las personas que han dedicado al tema, estudio e investigación a través de largos años. En asuntos de religión consultamos a los expertos teólogos; en los temas de economía de un país o de la globalización consultamos a los economistas. 


Uno de los errores más comunes que cometemos hablando sobre qué sucede en la economía es el  relacionado con el factor tiempo. Es decir el tiempo transcurrido entre la acción y su correspondiente reacción. 


Cuando las autoridades monetarias de un país toman medidas, es decir, realizan ajustes en las tasas de interés, las repercusiones de esa medida en la economía no se sentirá sino hasta después de transcurrido cierto tiempo. La reacción instantanea del mercado de valores no significa un cambio en la estructura económica de un país. De igual forma, una nueva ley de reducción de impuestos a la población tampoco implica un cambio instantaneo de las variables macroeconómicas del país. Las políticas económicas que un nuevo presidente ejecuta solo tendrán efecto después de transcurrido un razonable período de tiempo. Las variables macroeconómicas en los dos primeros años de un nuevo gobierno solamente indican el efectos de las políticas impuestas por la administración anterior. 


La estructura económica de un país específico es el producto de su larga historia, la formación y explotación  de sus recursos y la organización de los factores básicos de la producción. Para modificar esa estructura a través de políticas,  tomará varias décadas poder lograrlo. No obstante, sabemos que también suceden fenómenos y acontecimientos catastróficos que pueden causar graves daños a la estructura económica de cualquier país casi que en forma instantanea. Guerras, pandemias y fenómenos naturales como sequias, terremotos, volcanes son solo algunos ejemplos.      


Generalmente cuando la situación económica es buena porque la inflación está controlada y el mercado laboral es activo paca gente tiende a expresar opinión. No obstante, esos buenos signos no necesarimante indican la condición real de la estructura económica de un país.


El país puede estar creciendo y disfrutando de alto empleo y baja inflación, es decir, una situación ideal pero subyacentemente la estructura de esa economía puede estar presentando fallas graves que más temprano que tarde van a surtir un cambio radical sí no se adoptan las medidas correspondientes. Lo contrario también es posible. Es decir, alta inflación y desempleo pero con valores estructurales en sus niveles optimos que más temprano que tarde contribuiran a normalizar la superficie. 


Esos tipos de situaciones no son objeto de artículos de prensa o de discusión entre personas en general. Esos son los temas que se discuten entre los economistas académicos en las universidades, en centros especializados como bancos centrales, la secretaría del tésoro y los asesores en economía de las grandes empresas nacionales, multinacionales y financieras en todo el mundo.  


Tomemos un ejemplo de lo que dice un auténtico experto cuando se refiere a un problema estructural de la economía y no a uno coyuntural como puede ser la inflación. Una de las personas que yo más respeto y admiro entre los expertos sobre temas de economía es Raymond Thomas Dalio. 


Ray Dalio es un multimillonario inversionista estadounidense, Harvard MBA, fundador y ex CEO de Bridgewater el  fondo de cobertura más grande del mundo. Dalio es considerado como uno de los mayores innovadores en el mundo de las finanzas, habiendo popularizado muchas prácticas de uso común, como son: la paridad de riesgo, la superposición de divisas, el alfa portátil y la gestión de bonos indexados a la inflación global.


Todo lo anterior solamente nos indica que Ray Dalio ha sido un hombre de negocios extremadamente exitoso como muchos otros, pero lo que me incita a mencionarlo aquí son sus informes, ensayos y libros que ha publicado sobre el funcionamiento y el estado de la economía de paises industrializados y de la economía global como un todo. 


Recuerdo que en abril del año 2019, cuando la economía andaba sobre ruedas (si la medimos a través de la inflacion, el empleo y el crecimiento), Dalio dijo en una entrevista en el  programa de CBS, 60 Minutos, que la desigualdad de ingresos en los Estados Unidos era una emergencia nacional que requería la atención de todos y una urgente reforma. En julio de ese mismo año, volvió a pedir que era necesario llevar a cabo serios refinamientos al sistema capitalista y calificó la desigualdad de riqueza como una emergencia nacional. Al final de año, afirmó que el exceso de capital, los pasivos sociales no financiados y los déficits gubernamentales habían creado una receta para el desastre, en lo que llamó un "cambio de paradigma". 


Lo anterior solamente quiere decir que cuando las apariencias son buenas, ellas no indican que la economía es fuerte. Bastó para que a principios del 2020 surgiera un evento imprevisto como fue la pandemia de Covid-19 para que comenzara un profundo deterioro de la economía. 


En primer lugar, la administración Trump consciente del elevado nivel  de vulnerabilidad de la mayoría de la población como la había descrito Dalio, se vió entonces forzado a evitar una catástrofe a través de la implantación de un programa de asistencia con aprobación bipartidista para toda la población del país. El programa de asistencia a empresas y particulares a través de las agencias federales, en solamente el año 2020, fue de US$2.6 trillones en recursos frescos. Luego en el año 2021, el presidente Biden solicitó US$1.9 trillones adicionales.


Como si nada de esto fuera suficiente para impactar a la economía del país, la producción de bienes se vió sustancialmente reducida por la paralización de las empresas en USA e igualmente sucedió lo mismo en todo los otros países con los cuales funciona la economía global. Por todo lo anterior se interrumpió la cadena de suministros de repuestos, materias primas y otros insumos para la producción y el consumo final.


Adicionalmente, Rusia decidió invadir a Ucrania y no creo que sea necesario repetir aquí lo que todos conocemos sobre  los efectos de esa guerra en los mercados internacionales del petróleo. 


La combinación de problemas estructurales en la economía de los principales países industriales del planeta unido a dos eventos trascendentales como son la pandemia por Covid y la invasión de Putin a Ucrania definitivamente tienen un tremendo efecto en las condiciones económicas del mundo entero.


jdsosa (r) (2022) 


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