Sunday, February 13, 2022

  Diez Citas en Defensa de Jean Jacque Rousseau 


Por: José Domingo Sosa, Ph.D.


Recientemente pude leer un artículo plagado de inexactitudes en donde el tema central fue afirmar que Jean Jacque Rousseau fue un ateo que con sus ideas y pensamientos paganos habría servido de inspiración para Robespierre en la sangrienta Revolución Francesa. 


Siempre he sido un gran admirador de Rousseau por su elevada sensibilidad, sus ideas vanguardistas de civilidad y sobre todo por su humanismo e individualismo que heredamos de él. Nunca antes yo había leído o escuchado a alguien instruido decir que Rousseau negaba a Dios. Al contrario, algo que siempre me causó curiosidad fue esa paradoja de cómo un librepensador de tan avanzadas ideas pudo mantener esa fuerte devoción por Dios y las enseñanzas del cristianismo en medio del siglo de la Ilustración y el popular movimiento de los enciclopedistas. En consecuencia, decidí revisar mis libros sobre ese gran hombre y seleccionar algunos textos entre sus propias obras y también en libros de historiadores reconocidos que demuestran claramente lo que siempre se ha sabido: Rousseau fue un devoto creyente que luchó toda su vida en contra de los filósofos racionalistas. 


Aunque parezca extraño que yo defienda a Rousseau en su religiosidad, aclaro que lo hago porque decir que él no fue un devoto creyente es un falso testimonio contra él, la historia y el conocimiento. La mentira nunca debe ser empleada y mucho menos para promover la fe como de hecho intentó el piadoso autor del artículo que nos ocupa. La moral no es patrimonio de ninguna religión. La moral pertenece a la humanidad y lo último que podemos permitir es que se realicen actos poco éticos en nombre de un falso cristianismo que a la postre se asemeja a un chiste de mal gusto.  


Me pregunto una y otra vez, ¿es que el fanatismo religioso de algunos hombres puede ser tan arrogante y lleno de soberbia para que libremente escriban esas inexactitudes? ¿Cómo es posible que alguien pueda escribir tales mentiras sobre el hombre que después de su muerte, triunfó sobre Voltaire, revivió la religión, transformó la educación, elevó la moral de Francia, inspiró el movimiento romántico y la Revolución Francesa, influyó en la filosofía de Kant y Schopenhauer, las obras de teatro de Schiller? , las novelas de Goethe, los poemas de Wordsworth, Byron y Shelley, la ética de Tolstoi y, que todos en conjunto, tuvieron más efecto sobre la posteridad que cualquier otro escritor o pensador de ese siglo XVIII en el que los escritores fueron más influyentes que nunca antes? 


Tratemos entonces de ir a las fuentes y extraer varias citas que inequívocamente derrumban el intento de engaño alimentado por el fanatismo religioso y la ignorancia de la historia.


Comenzamos en junio del año 1752 cuando Rousseau tenía 40 años y  su primer ensayo había ganado el Primer  Premio de la Academia de Dijon.  Ese año, Rousseau decide dejar París e irse a su ciudad natal de Ginebra después de tener varios choques con sus pares intelectuales. Antes de citar a uno de esos desagradables momentos recordemos que en esos años JJR había denunciado con tanta fuerza la ciencia y la filosofía, que se sentía incómodo entre los “philosophes” que dominaban los salones de París. Su obra “Discurso I” lo había comprometido a la defensa de la religión. La señora,  Mme d'Epinay cuenta cómo, en una cena ofrecida por Mme. Quinault, la anfitriona, al encontrar la charla demasiado irreverente, rogó a sus invitados que "respetaran al menos la religión". Resulta entonces que cuando uno de los invitados en su intervención hizo un comentario en contra de la religión, sucedió lo siguiente:


Cita número I:


“Ante ese comentario, Rousseau se enojó y murmuró algo que hizo que los presentes se rieran de él. "Sí es cobardía permitir que alguien hable mal de un amigo ausente, es un crimen permitir que alguien hable mal de su Dios, que está presente; y yo creo en Dios, señores". ... Volviéndose a Saint Lambert le dijo: "Usted, señor, que es poeta, estará de acuerdo conmigo en que la existencia de un ser eterno, todopoderoso y supremamente inteligente, es el germen del más hermoso entusiasmo". "Confieso", respondió, "que es hermoso ver a este Dios inclinando su rostro hacia la tierra... pero es el germen de las locuras..." "Señor", interrumpió Rousseau, "si dice una palabra más, saldré de la habitación"”. (1)


Ese episodio y otros más fueron suficientes para que Jean Jacque se marchara a Ginebra. Allí fue recibido como un hijo pródigo arrepentido y parece haber firmado una declaración reafirmando el credo calvinista.  El clero ginebrino se regocijó en la recuperación del pensador  a su fe evangélica. Fue reintegrado como ciudadano y, a partir de entonces, firmó con orgullo "Jean-Jacques Rousseau, Citoyen". (a)


Cita número II:


“Me impresionó mucho la amabilidad que me mostraron. . . por el consejo cívico y las autoridades del  Consistorio Eclesiástico, y por la gran cortesía y complaciente conducta de los magistrados, ministros, pastores  y ciudadanos, que . . .” (2)


Al año siguiente, en Ginebra, JJR escribe su segundo ensayo también titulado “Discours II” y publica el anterior. Al igual que el primer ensayo en este segundo tampoco dejó ninguna paradoja sin resolver que no provocara el debate. No negó la desigualdad "natural" o biológica; reconoció que algunos individuos son por nacimiento más sanos o más fuertes que otros en cuerpo, carácter o mente. Pero argumentó que todas las demás desigualdades -económicas, políticas, sociales, morales- son antinaturales y surgieron cuando los hombres abandonaron el "estado natural", establecieron estados para proteger la propiedad y el privilegio. "El hombre es bueno por naturaleza"; y se vuelve malo principalmente a través de instituciones sociales que restringen o corrompen sus tendencias hacia el comportamiento natural. 


Cita número III:


¿Deberíamos, por tanto, volver al salvajismo? "¿Debe abolirse totalmente la sociedad? ¿Deben anularse la mía y la tuya, y debemos regresar a los bosques para vivir entre osos?" Eso ya no es posible para nosotros; el veneno de la civilización está en nuestra sangre, y no lo erradicaremos huyendo a los bosques. Terminar con la propiedad privada, el gobierno y la ley sería hundir a la gente en un caos peor que la civilización. "Una vez que el hombre la ha dejado, nunca puede volver a la época de la inocencia y la igualdad" (3) . La revolución puede estar justificada, porque la fuerza puede derrocar con justicia lo que la fuerza ha establecido y mantenido (a);  pero la revolución no es ahora aconsejable. Lo mejor que podemos hacer es estudiar los Evangelios nuevamente y tratar de limpiar nuestros malos impulsos practicando la ética del cristianismo (b).


El 18 de agosto de 1756, Rousseau le envió una carta a Voltaire de más de 25 páginas y en la que  Rousseau le implora a Voltaire que no culpe a la Providencia por las desgracias ocurridas en Lisboa a raíz del horrible terremoto que devastó a esa ciudad. 


Cita número IV:


“Porque hay un Dios, Él recompensará a todos por el sufrimiento inmerecido. Y la cuestión de la existencia de Dios nunca podrá ser explicada a través de la razón. Podemos elegir entre creer o no creer; y ¿por qué rechazar una fe inspiradora y consoladora? En cuanto a Dios, "He sufrido demasiado en esta vida para no esperar otra. Todas las sutilezas de la metafísica no me harán dudar ni por un momento de una Providencia benéfica y de la inmortalidad del alma. Esto lo siento, lo creo, lo deseo;... defenderé estas creencias hasta mi último aliento.” (4)


El 27 de julio de 1758, M. d’Alembert publicó en De l’Esprit, un poderoso ataque en contra del clérigo Católico. En octubre del mismo año, Rousseau publicó su “Lettre à M. d'Alembert sur les spectacles”. Aunque moderado en tono el documento era una declaración de guerra en contra de “La Era de la Razón” (the Age of Reason), la irreligión e inmoralidad de mediados del siglo XVIII en Francia.  


Cita número V:


La carta, de 135 páginas traducidas, era una defensa de la religión tal como se predicaba públicamente en Ginebra. En esta Carta defendió la fe ortodoxa y la creencia en una revelación divina como ayudas indispensables para la moralidad popular. "Lo que puede probarse por la razón a la mayoría de los hombres es sólo el cálculo interesado del beneficio personal"; por lo tanto, una mera "religión natural" permitiría que la moralidad degenerará.(5)


Así como Rosseau defendió y se comportó como un buen cristiano eso no le impidió que también fuera en ocasiones un fuerte crítico, sobre todo del catolicismo de su tiempo. No obstante, siempre mantuvo que la religión era necesaria y que el estado debería colaborar en promoverla ante la población. 


Cita número VI:


“Los dogmas de la religión deben ser pocos, sencillos y redactados con precisión, pero sin explicación ni comentario. La existencia de una Divinidad poderosa, inteligente y benéfica, poseedora de previsión y providencia; la vida venidera, la felicidad de los justos, el castigo de los malvados, la santidad del contrato social y de las leyes; estos son sus dogmas positivos.”(6)


En mayo de 1762, Rousseau publicó su famoso libro sobre educación con el título “Emile”. Este libro de 450 páginas llegó a ser el libro más leído e interesante jamás escrito sobre educación. Cuando Emmanuel Kant lo empezó a leer quedó tan absorbido en sus páginas que olvidó hacer su famosa caminata diaria según nos dice William Boyd en su libro “Educational Theory of J.J. Rousseau”.  


Rousseau siguió condenando la intolerancia y denunciando el ateísmo como más peligroso que el fanatismo (estoy en desacuerdo con J.J. y pienso que debe ser al revés). Ofreció a sus lectores una "profesión de fe" con la que esperaba cambiar el rumbo del ateísmo de d'Holbach, Helvetius y Diderot de regreso a la creencia en Dios, el libre albedrío y la inmortalidad. Recordó a los dos abates, Gaime y Gatier, a quienes había conocido en su juventud; fusionó a los abates en un vicario imaginario en Saboya; y puso en boca de este cura de pueblo los sentimientos y argumentos que justifican (en opinión de Rousseau) un retorno a la religión. El vicario saboyano se representa en la obra como el sacerdote de una pequeña parroquia en los Alpes italianos. 


Cita número VII:


“Rechazo la oración de petición; nuestras oraciones deben ser himnos a la gloria de Dios y expresiones de sumisión a su voluntad.  Muchos elementos del credo católico me parecen supersticiones o mitología. Pero prefiero no hablar sobre esos temas con mis feligreses. Practica la bondad y la caridad con todos (creyentes y no creyentes por igual), y cumpliendo fielmente todos los rituales de la Iglesia Romana. La virtud es necesaria para la felicidad; la creencia en Dios, el libre albedrío, el cielo y el infierno son necesarios para la virtud; Las religiones, a pesar de sus crímenes, han hecho a hombres y mujeres más virtuosos, al menos menos crueles y malvados, de lo que podrían haber sido de otro modo. Cuando estas religiones predican doctrinas que parecen irrazonables, o nos cansan con la ceremonia, debemos silenciar nuestras dudas por el bien del colectivo.” (7)  


Jean Jacque Rousseau amaba los Evangelios como los más conmovedores e inspiradores de todos los libros. 


Cita número VIII:


“¿Puede un libro a la vez tan grande y tan simple ser obra de hombres? ¿Es posible que aquel cuya historia está contenida en este libro no sea más que un hombre? ... ¡Qué dulzura y pureza en sus acciones, qué conmovedora gracia en sus enseñanzas! ¡Cuán elevados son sus dichos, cuán profundamente sabios sus sermones, cuán justas y discriminatorias sus respuestas! ¿Qué hombre, qué sabio puede vivir, sufrir y morir sin debilidad ni ostentación? . . . Si la vida y la muerte de Sócrates son las de un filósofo, la vida y la muerte de Cristo son las de un Dios.” (8)


El libro Emil fue tan exitoso que las imprentas no podían satisfacer el volúmen de la demanda. Los afortunados que lo habían adquirido y leído lo alquilaban a otros lectores menos afortunados. Tanto fue el éxito que el celo de todos los sectores de la sociedad en París se desbordaron en críticas y ataques. Los filósofos lo denunciaron como una traición contra ellos por su contenido religioso. La iglesia lo condenó por ser tan liberal en muchos aspectos y principalmente aquel que recomendaba que a los niños no deberían enseñarles religión sino hasta una vez cumplidos los 18 años, edad cuando habrían desarrollado algunos criterios para entonces ellos mismos escoger cual religión preferían.  Para colmo el libro apareció en medio de la pelea dentro de la iglesia Católica entre los ortodoxos seguidores de Roma  y los Jansenista. Total que todos esos sectores desbordaron sus pasiones conflictivas en contra de Rousseau y su Emile. Por esa razón Rousseau se vio forzado, una vez más,  a abandonar París a la carrera.


En consecuencia, el Parlamento ordenó lo siguiente:


Cita número IX:


“Dicho libro será rasgado y quemado en el patio del Palacio [de Justicia], al pie de la gran escalera, por el Gran Verdugo; todos los que tuvieren ejemplares del libro, los entregarán al Registro, para que sean destruidos; ningún editor imprimirá, venderá o distribuirá este libro; todo vendedor o distribuidor de los mismos será detenido y sancionado con el rigor de la ley; ... y J. J. Rousseau será arrestado y llevado a la prisión del  Conciergerie del Palacio.” (9).


Este evento de la Francia del siglo XVIII en contra de Rousseau ha sido comparado por múltiples historiadores como similar a la horrible persecución de la iglesia Católica al gran maestro Galileo Galilei.


Pensándolo bien, uno no puede evitar asociar ese acto de cacería de brujas de hace casi tres siglos por parte de la iglesia, con el ahora acto del piadoso escritor del año 2022  que en su artículo  desarticulado declaró  a Rousseau como un hereje que de paso inspiró la violencia de la guillotina en la revolución francesa.


Hasta este párrafo he presentado 9 inequívocas citas sobre la vida de Rousseau y sus obras en donde queda claro y sin dudas que fue un creyente en Dios. No solamente lo hizo saber mediante sus escritos sino que además lo promovió entre sus seguidores en los salones  y entre todos aquellas personas que le pidieron consejos. Pero de todas las mentiras dichas en ese infame artículo la que más me impactó fue una sobre Robespierre acusándolo también de ateo y promotor del saqueo a la Catedral de Notre Dame, cambiándole la denominación de Católica a la Diosa de la Razón, cuando lo sucedido fue exactamente lo contrario. Esa historia es nuestra última cita.


La religión persiguió a Rousseau y luego lo usó como su salvador. En su huida de Suiza en 1765, Rousseau fue recibido por el obispo de Estrasburgo. Después de su regreso de Inglaterra, encontró a algunos católicos franceses que lo citaban agradecidos contra los incrédulos y tenían esperanzas de su conversión triunfal. 


Cita número X:


“Los teóricos de la Revolución Francesa intentaron establecer una moral independiente de los credos religiosos; Robespierre, siguiendo a Rousseau, abandonó ese intento como un fracaso y buscó el apoyo de las creencias religiosas para mantener el orden moral y el contenido social. Condenó a los philosophes por rechazar a Dios para adorar reyes; Rousseau (dijo Robespierre) se había elevado por encima de esos cobardes, él (Rousseau) había atacado valientemente a todos los reyes y hablado en defensa de Dios y de la inmortalidad”. 


René Hebert, líder de la Comuna de París, siguió el racionalismo volteriano, alentó la profanación de iglesias y estableció el culto público a la Diosa de la Razón (1793). Robespierre había visto a Rousseau en la última estancia del filósofo en París y apostrofó a Jean-Jacques: "¡Hombre divino!... Contemplé tus augustos rasgos;... Comprendí todas las penas de tu vida noble dedicada al culto de la verdad". Propuso a la Convención adoptar la Profesión de Fe del Vicario de Saboya como religión oficial de la nación francesa; y en mayo de 1794 inauguró, en memoria de Rousseau, la Fiesta del Ser Supremo. Lamentablemente Robespierre envió a Rene Hebert y a otros a la guillotina acusados de ateísmo. (10)


El agnóstico Napoleón estuvo de acuerdo con Robespierre en la necesidad de la religión y alineó al gobierno francés con Dios (1802). La Iglesia Católica fue completamente restaurada con la Restauración Borbónica Francesa (1814); ganó las poderosas plumas de Chateaubriand, de Maistre, Lamartine y Lamennais; pero ahora la vieja fe se apoyaba más y más en los derechos del sentimiento (Rousseau y su Emile) que en los argumentos de la teología; luchó contra Voltaire y Diderot con Pascal y Rousseau. El cristianismo, que parecía moribundo en 1760, volvió a florecer en la Inglaterra victoriana y la Francia de la Restauración.


Conclusión:


Así pues, terminamos como empezamos, ahora en sustancia, a través de nuestra pequeña muestra de 10 citas y sus comentarios de donde puede deducirse el increíble efecto de Rousseau sobre la literatura, la pedagogía, la filosofía, la religión, la moral, las costumbres, el arte y la política.  En primer lugar, por supuesto, Rousseau fue la madre del movimiento romántico. A la fecha, hemos visto a muchos otros sembrar su semilla: Thomson, Collins, Gray, Richardson, Prevost y el Cristianismo mismo, cuya teología y arte son parte importante del romanticismo. Jean Jacque Rousseau hizo madurar las semillas en el invernadero de sus emociones y entregó su descendencia, crecida y fértil, en los Discursos I y II, La Nouvelle Heloise, el Contrato Social, Emile y las Confesiones.


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Notas Bibliográficas:


  1. Epinay, Mme. d', Memoirs and Correspondence, II, 51.

  1. Michelet, Histoire de France, V, 42S.

  1. The Confessions, II, 63.

  2. Rousseau juge de Jean-Jacques, in Cassirer, The Question of Rousseau, 54.

    1. Second Discourse, loco cit., 236.

    2. End of second Discourse.

  3. Rousseau, Collection cumplete des oeuvres, I, 449.

  4. Rousseau, Politics and the Arts, 7. 

  5. Social Contract, IV, viii.

  6. Rousseau, Emile, 257-272. 

  7. Rousseau, Emile, 271-272.

  8. Rousseau, Collection complete, IXa, pp. V-x.

  9. Masson, P. M., La Religion de Rousseau, III, 239-44.


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Ediciones de las notas bibliográficas


  1. Epinay, Louise de la Live D', Memoirs and Correspondence, 3V. London, 1899.

    1. Michelet, Jules, Histoire de France, 5V. Paris: Hetzel & Cie., n.d.

  2. Rousseau, Jean-Jacque, The Confessions of Jean-Jacques Rousseau. London, n.d.

  3. Casirrer, Ernst, The Question of Jean-Jacque Rousseau. New York, 1954. 

    1. Rousseau, Jean-Jacque, Discourses. Everyman´s Library.

    2. —---------, 

  4. ROUSSEAU, JEAN-JACQUES, Collection complete des oeuvres de Jean-Jacques Rousseau, I IV. Neuchatel, 1775.

  5. Rousseau, Jean-Jacque, Politics and the Arts. Glencoe, Ill., 1960

  6. —---------, The Social Contract, and Discourses. Everyman´s Library.

  7. —---------, Emile. Everyman's Library.

  8. —---------,

  9. —---------, Collection complete des oeuvres de Jean-Jacques Rousseau, I IV. Neuchatel, 1775.

  10.  Masson, Pierre M,  La Religion de Rousseau, 3V. Paris, 1916.


 

BORRADOR 1.0

El Dios Algoritmo

Por José Domingo Sosa, Ph.D.

Después de leer y escuchar varios libros y conferencias de Yuval Harari me pareció interesante escribir unas notas sobre su extraordinaria manera de interpretar la historia y el momento en que vivimos de cara al futuro. 

Según nos dice Harari, él como historiador [y filósofo, añado yo] para realizar sus trabajos de investigación se enfoca principalmente en ideas, ideologías, mitología y religión. Recientemente en una charla que dictó en California, Harari comenzó diciendo que el lugar más interesante en el planeta hoy, en términos de religión, es Silicon Valley, California. Para respaldar esa afirmación tan extraña y radical, Harari desarrolla una serie de argumentos que trataré de expresar a continuación. 


Harari afirma que desde hace unos 300 años y hasta esta tercera década del siglo XXI la ideología que nos revela la manera de percibir el mundo, según la gran mayoría de sus pobladores, es el liberalismo humano. Por liberalismo humano, se entiende, a la ideología que piensa que la fuente principal de significado y propósito en el universo es el individuo, también conocido como Homo Sapiens. No es el estado, tampoco la historia o seres sobrenaturales. El centro de todo es el individuo. 


Todo Homo Sapiens es un individuo que como su nombre literalmente indica es indivisible, no puede ser dividido. Dentro de cada uno de nosotros existe una voz interna que es la fuente de todo significado y autoridad. Cada vez que enfrentamos una pregunta difícil, un dilema, una elección en la vida como individuos o como colectivos, el liberalismo humano nos dice, escúchate a ti mismo, conéctate contigo e intenta escuchar esa voz dentro de ti y ella te dirá qué hacer. Escucha eso y nada más.


La segunda idea o hipótesis del liberalismo es que esa voz interior surge desde un espacio de completa y estricta libertad. Existen influencias o restricciones desde el mundo exterior, físicas, sociales, biológicas, pero si profundizamos lo suficiente dentro de nosotros mismos, llegaremos eventualmente, a un espacio de completa libertad. Y desde ese espacio necesitamos tomar nuestras decisiones en la vida día a día.


En tercer lugar, sobre la base de estas dos ideas o dos suposiciones, el liberalismo asume que solo yo puedo conocerme realmente. Nadie más, ninguna persona externa, ningún sistema externo puede saber realmente quién soy porque quien realmente soy es esta voz interior que disfruta de completa libertad. 


En base a estas ideas el principal valor del liberalismo es la libertad. Necesitamos preservar la libertad del individuo para pensar, sentir y actuar de acuerdo con lo que él o ella piensa y siente porque esa es la suprema fuente de autoridad y significado en la vida.


Por eso hoy en día en la mayoría de los países que integran el planeta tierra se ejerce la política, la economía, la ética, la estética, las ciencias y la educación entre otras muchos reinos del vivir, bajo las premisas del liberalismo humanístico de la libertad del individuo. En política el sistema democrático cada cierto tiempo le pide a los individuos que oigan a su voz interna y decidan quienes serán sus autoridades a través del voto. En economía es el individuo a través de su decisión quién decide qué comprar. El cliente siempre tiene la razón. Igualmente, ese mismo individuo escucha su voz interna y decide sobre la moral, que es bueno o malo. En el arte, es el individuo o “the eyes of the beholder” quien a través de su voz interna siente y decide que es bello y que no lo es. En la educación y en las ciencias sucede lo mismo, el hombre libre decide qué desea estudiar, conocer e investigar. 


Por todo lo anterior es que no podemos dejar de admirar la brillantez de hombres de la talla de  John Locke y Jean Jacque Rousseau, entre muchos otros, quienes en el siglo 17 y siglo 18 escribieron extensamente sobre esas ideas  que para sus tiempos fueron revolucionarias y al día de hoy prevalecen mayoritariamente como la forma de pensar en el planeta. Esta filosofía creó los derechos humanos como muros de defensa  para proteger la libertad interior de cada individuo. Igualmente contiene la creencia en el individualismo, en la democracia liberal, en la economía de libre mercado. Y claro está, podemos decir que no todo el mundo acepta esta filosofía en particular, pero es el paquete ideológico dominante en el mundo de hoy.


Harari afirma, que el siglo XXI desafía a la humanidad de nuevas maneras. Nos enfrentamos a enormes oportunidades y peligros nuevos. Un ejemplo sería la pregunta quizás más importante en la economía de hoy ¿para qué necesitamos personas en la economía? Ya que es probable que las computadoras puedan realizar los trabajos del hombre aún mejor que ellos. Por primera vez en la historia enfrentamos esa pregunta. El valor económico más básico de los humanos está siendo puesto en duda. Y nadie tiene una idea real de cómo será el mercado laboral dentro de 30 años. Para qué serán necesarios los humanos, o al menos la mayoría de los humanos.


Otro gran desafío y por ende oportunidad se refiere al campo de la biotecnología. La posibilidad de extender la salud y la vida humana indefinidamente, siendo ahora los 80 años los 40 de antes. ¿Cómo será afectada la sociedad en sus relaciones reproductivas, morales y las estructuras familiares? Estas son enormes preguntas que nadie parece poder contestar.  Y para colmo las grandes tradiciones como el Islam, el cristianismo, el judaísmo, etc., no tienen nada relevante que decir sobre estos temas. No tienen respuestas a estas preguntas porque ni siquiera entienden la pregunta. Resulta imposible encontrar ni siquiera orientación en los viejos libros sagrados escritos hace miles de años. Las personas que escribieron esos libros no sabían nada sobre genética, ni nanotecnología o computadoras. Y peor aún parece que la inspiración de todos esos viejos sabios, es decir, el Espíritu Santo ni siquiera pudo predecir el futuro. Entonces, ¿cómo podemos esperar obtener respuestas a estas preguntas de personas que no saben nada sobre esos temas?


Ahora bien, es cierto que si nos vamos por las mayorías, hay muchas más personas hoy en el planeta que están interesadas en Dios y las escrituras que en nanotecnología o genética. Pero la historia no se hace con los grandes números. No se necesitó de mucha gente para realizar los grandes cambios históricos. Muy a menudo, los cambios históricos son realizados por relativamente pocas personas. Si nos remontamos a la última gran revolución tecnológica y económica que arrasó el mundo, es decir la Revolución Industrial del siglo XIX, fue realizada por muy pocas personas. Sin embargo, la mayoría de la gente en ese siglo estaba mucho más interesada en la Biblia y el Corán que en las máquinas de vapor, los ferrocarriles o las minas de carbón. 


La guerra más devastadora del siglo XIX fue la Rebelión de Taiping, que comenzó en 1850 cuando un iluminado, Hong Xiuquan, tuvo una visión. Dios se le reveló a Hong y le dijo un secreto que él, Hong era el hermano menor de Jesucristo y tenía la misión divina de establecer el reino de la Paz Celestial en la Tierra comenzando con China. Millones de chinos lo siguieron y no establecieron ninguna paz. Hicieron la guerra más terrible del siglo con al menos 20 millones de muertos según las estimaciones más conservadoras.Nadie recuerda hoy a Hong ni su movimiento. Ninguno de esos iluminados religiosos cambió el mundo. La Revolución Industrial la hicieron unos cuantos ingenieros, profesores y banqueros en Manchester, Liverpool y Birmingham. Las religiones tradicionales, hinduismo, islamismo, judaísmo, cristianismo, no desaparecieron. No es que la gente dejara de creer en ellos. Simplemente se volvieron cada vez menos relevantes, menos influyentes. Se transformaron, esencialmente, de ser una fuerza creativa a una fuerza reactiva. Todavía están allí, pero la mayor parte de lo que hacen es reaccionar a los cambios, a los inventos, a los descubrimientos que hacen unos pocos hombres. Un laboratorio inventó la píldora anticonceptiva hace 70 años y desde entonces la iglesia Católica ha actuado como quien tiene una papa caliente en sus manos.


Una forma de comprender el papel de estas religiones en el mundo es haciéndonos dos preguntas básicas: Primera pregunta; ¿cuál fue el descubrimiento más importante del siglo XX?. Quizá fueron los antibióticos, el inconsciente, las armas nucleares o la revolución digital de las computadoras e internet. Y la segunda pregunta es: ¿Cuál es el descubrimiento más importante realizado en el mismo período por las religiones monoteistas como el islam, el hinduismo o el judaísmo? Nuevamente, es una pregunta muy difícil porque uno no puede pensar en alguna cosa. ¿Qué descubrieron estas poderosas organizaciones en los últimos 100 años que cambió nuestras vidas? Sin dudas que todavía son influyentes en la forma en que reaccionan a los inventos y descubrimientos de otros, pero ¿qué cosas nuevas descubrieron? Difícil poder pensar en algo que pueda mencionarse en una misma frase con los antibióticos, el feminismo o las armas nucleares. 


En conclusión, podemos decir que los desafíos conocidos que se le han presentado, hasta la fecha, al liberalismo no son realmente desafíos efectivos. China, el Islam radical, las grandes protestas de movimientos sociales e ideológicos no representan una alternativa o reto relevante en contra del paquete liberal. Pero esto no significa que el liberalismo esté seguro. Todo lo contrario. Las amenazas más importantes no han sido realmente discutidas y según parece estamos en presencia o al borde del colapso del liberalismo. Y el colapso del liberalismo no sucederá por las acciones que sus oponentes están haciendo ahora en Roma, Pekín, Siria, Irak o Libia, sino por las acciones que la gente está haciendo en Silicon Valley, en el Instituto Tecnológico de Massachusset y en la Universidad de Stanford entre muchas otras instituciones seculares. 


El problema básico del liberalismo actual a principios del siglo XXI es que las ciencias de la vida (Life Sciences) nos dicen ahora que todas las premisas que durante los últimos 300 años sirvieron de base a la filosofía del liberalismo humanitario carecen de toda veracidad. Las creencias básicas de Locke y Rousseau que revolucionaron en el siglo XVIII y después hasta nuestros días están obsoletas. La manera que aquellos grandes pensadores entendieron al Homo Sapien es 180 grados diferente a las ideas que ahora nos presentan las ciencias de la vida. 


Como mencionamos anteriormente, el liberalismo cree que cada uno de nosotros es un individuo con un rayo de luz o núcleo interno que nos distingue como únicos. Para las ciencias de la vida ya no existe tal cosa. Todos los animales, incluidos los humanos, no son individuos, no tienen alma, tampoco esencia y mucho menos núcleo interno. Son básicamente una colección de algoritmos bioquímicos que constituyen el cerebro de los humanos, el de la jirafa, el elefante y en fin de todos los seres vivos. Si a uno de esos seres le dañamos ligeramente esos algoritmos bioquímicos, no queda nada, no existe el individuo. 


Adicionalmente, los algoritmos bioquímicos que componen un organismo no son libres. De acuerdo a las ciencias de la vida no existe tal cosa como la libertad. Todos los sistemas de la naturaleza, incluidos los algoritmos bioquímicos funcionan bajo dos tipos de principios: deterministas o aleatorios. 


Recordemos que el liberalismo cree, por encima de todo, en nuestros sentimientos, es decir, en lo que uno siente por la política, por el arte, por la sexualidad; ese es el Holy Grail del liberalismo, es decir, nuestros sentimientos. Pero como ya mencionamos, las ciencias de la vida dicen: los sentimientos son solo algoritmos bioquímicos que calculan dos cosas: probabilidades de supervivencia y probabilidades de reproducción. Los Homo Sapiens al igual que las jirafas y también los elefantes están calculando todo el tiempo a través de la  máquina calculadora de sus cuerpos las probabilidades para sobrevivir  y reproducirse. Pero como estos conceptos pueden parecer un poco abstractos tratemos de estudiar un simple ejemplo: 


Digamos que uno es un mono con hambre caminando por la sabana africana. Ves una mata llena de cambures, y te preguntas, ¿debo ir y arrancar esos cambures? Pero también ves que hay un león mirándote ¿Debería o no tratar de arrancar esos cambures y arriesgarme a que mientras los busco el león me mate? Para obtener una buena respuesta, básicamente, lo que necesito es realizar un cálculo de probabilidades y para ello necesito tener en cuenta mucha información para hacerlo correctamente. Necesito información sobre los cambures. ¿Qué tan lejos están de mi? ¿Hay algún obstáculo en el camino? ¿Cuántos puedo cargar? ¿Están maduros o están verdes? También necesito información sobre el león. ¿Qué tan lejos está? ¿Qué tan grande es? está dormido? ¿está despierto? ¿tiene hambre? ¿está saciado? Y en tercer lugar, necesito mucha información sobre mí mismo. ¿Qué tan rápido puedo correr? ¿Cuánta hambre tengo? Si, por otro lado, sé que estoy lleno por el desayuno, no hay razón para arriesgar mi vida por estos cambures, incluso si el peligro es relativamente pequeño. La manera de decidir es simple. Un cálculo probabilístico que considere todos esos factores ¿Pero cómo lo hace un mono? No saca un papel y un bolígrafo, ni una calculadora, ni una computadora. La verdad es que no lo necesita porque todo su cuerpo es una calculadora que fue construida durante millones de años por selección natural para hacer exactamente eso. Lo que llamamos emociones, sensaciones, sentimientos, son simplemente algoritmos bioquímicos que toman toda esa enorme cantidad de información del exterior y del interior, y en una fracción de segundo llegan a una determinada decisión, a una cierta probabilidad. No obstante, el resultado no aparece como un número. El resultado surgirá simplemente como un sentimiento. Eso es lo que son los sentimientos. Son el resultado de esos cálculos. Si el resultado es que debo tratar de obtener los cambures, surgirá como la emoción del coraje. Me sentiré muy valiente. Mi pecho se hinchará y correré hacia los cambures. Si los cálculos llegan a la conclusión de que no debo arriesgar mi vida, ya que mi chance es demasiado pequeño, entonces el resultado, nuevamente, no será un número y será un sentimiento. Será el sentimiento o la emoción del miedo. Me sentiré muy asustado y huiré. Y a veces sucede que los cálculos están justo en el medio, 50/50. No está claro si es una buena o mala idea en términos de supervivencia alcanzar esos cambures. Y esto también aparecerá como una emoción, como un sentimiento, me sentiré confundido. Sentiré que no sé qué hacer, buscarlos o no buscarlos. 


El otro gran problema que necesita de cálculos probabilísticos a través de la máquina del cuerpo es el de la reproducción. Los pájaros buscan a los pájaros y los humanos a otros humanos para reproducirse. Cuando un Homo Sapien siente esa necesidad se pregunta, ¿es esta una buena pareja?  Y mucha información fluye desde los ojos, los oídos, la nariz, desde el interior del cuerpo y en una fracción de segundo obtiene el resultado, no como un número, sino como un sentimiento. Siente que es hermosa, atractiva o que no lo es. Todos estos sentimientos sexuales son algoritmos bioquímicos. No son impulsos espirituales venidos del cielo. Son el resultado de algoritmos bioquímicos muy complejos que la selección natural desarrolló  y seleccionó durante millones y millones de generaciones hasta que llegaron a nosotros. 


Si uno quiere tomar decisiones sobre la vida y tienes dos fuentes potenciales de autoridad, digamos la Biblia o los propios sentimientos, los biólogos dirán, sigue tus sentimientos ya que La Biblia contiene la sabiduría de solamente de unos sacerdotes algo primitivos de la antigua Jerusalén. Pero los  sentimientos contienen la sabiduría de millones y millones de años de evolución. Los algoritmos que son tus sentimientos han pasado las pruebas más rigurosas de la selección natural. Cada uno de nuestros genes, y en fin todos esos algoritmos han sido exitosos durante millones de años para pasar las pruebas más rigurosas de la selección natural. Consecuentemente para tomar una decisión es mejor usar los sentimientos.


Pero el gran descubrimiento de estas últimas décadas es que los biólogos han descifrado los algoritmos bioquímicos que componen nuestros cuerpos y son responsables de los sentimientos. Estos sentimientos-algoritmos ya no son entidades misteriosas. Simultáneamente a esos descubrimientos bioquímicos, los científicos de la informática han desarrollado ultra avanzadas formas de cálculos algorítmicos. 


La pregunta que surge hoy es ¿qué sucederá cuando existan algoritmos que me conozcan mejor a mí y a mis sentimientos de lo que puedo entenderme a mí mismo? En ese caso, ya no seremos la individualidad que mejor nos conocía y al perder esa individualidad el poder se transferirá a una fuerza externa de nosotros. Eso ya es una realidad en algunas áreas de la vida. Por ejemplo, en el campo de la medicina ya estos algoritmos están siendo utilizados para tomar decisiones sobre el cuerpo y la salud. No sería una exageración decir que muy pronto las decisiones sobre nuestra salud serán hechas por algoritmos. Ellos procesarán toda la información sobre nuestros procesos internos y estos serán comparados con millones de otros seres.


Recientemente una famosa artista de cine se hizo una doble mastectomía a pesar de que no tenía cáncer de senos. Simplemente se hizo una prueba genética de su ADN y resultó que tenía una mutación en uno de sus genes que, según la base de datos estadística, significa que tiene un 87% de posibilidades de contraer cáncer de senos. Además su madre murió a una edad relativamente joven de un cáncer similar. Sus sentimientos no le dijeron que estaba enferma. Pero los algoritmos externos le dijeron que tenía un 87 % de posibilidades de contraer esa enfermedad. Así que se sometió a una doble mastectomía. Una decisión muy importante en la vida de una persona. Del mismo modo, las grandes decisiones que tomaremos sobre nuestras vidas en el transcurso de los próximos años serán apoyadas por algoritmos externos, no basados ​​en nuestros sentimientos internos.


Cuando esto se extienda a otros campos de la vida, el liberalismo colapsará, no necesariamente de forma violenta, sino que simplemente quedará obsoleto. Igual sucedió en la historia durante la transición de la Edad Media a la Edad Moderna. En la Edad Media el dominio absoluto era de las religiones. Cuando la gente enfrentaba un problema la pauta práctica era escuchar las escrituras. Ahora bien, el surgimiento del liberalismo no fue un cambio teórico. No fue sólo una cuestión de filosofía. Fue un asunto práctico para tomar decisiones de la vida diaria. Con el surgimiento del liberalismo, la guía fue escuchar los sentimientos. Escalar una montaña, mirar a la luna e intentar conectarnos con nuestra luz interna. 


En esta nueva etapa la gente dirá, no escuches tus sentimientos, escucha a Google, Amazon, Facebook, y en fin a cualquiera de estos superpoderosos algoritmos. Ellos entienden cómo te sientes mejor que tú. Tienen algoritmos más eficientes y precisos que los que recibimos a través de la selección natural. Tienen información no solo sobre todos mis correos electrónicos y libros que he leído, etc., sino que a través de los gadgets biométricos adaptados al cuerpo obtienen un flujo constante de información sobre la presión arterial, niveles de azúcar, pulso. Además tienen mi prueba de ADN por aquello del estudio de mis ancestros, y así sucesivamente. Toda esta información y estos algoritmos magníficamente construidos pueden obtener respuestas mucho mejores que los sentimientos. 


De allí el surgimiento potencial de un nuevo tipo de religión, una religión de datos. Si antes Dios estaba en el centro de los acontecimientos y luego fue el individuo, ahora son los datos o la información quien se convirtió en la fuente suprema de autoridad y de significado en el mundo. 


Todo comenzó con cosas simples, tales como, al llegar a una intersección en la carretera gira a la izquierda y no a la derecha, no escuches tus sentimientos, escucha al GPS, quien conoce mejor que tú tus intuiciones viscerales. Pasando al siguiente escalón, ¿qué libro compro? Amazon basado en todas mis compras desde hace años, mis conversaciones con amigos, y que compran otras personas con mi mismo perfil me hará unas sugerencias que definitivamente serán útiles e interesantes. La siguiente etapa es conectar estos programas con los de reconocimiento facial. Y Amazon sabrá no solo cuando leí rápido o lento, sino cuando reí, cuando lloré, cuando estaba aburrido. Este es un dispositivo inmenso que, por supuesto, puede ayudar a Amazon no solo a recomendar libros, sino también a hacer muchas cosas más sofisticadas.


Ahora bien, ¿la vida realmente no significa nada más que el procesamiento de información? Aquí es cuando la psicología y la filosofía vuelven aparecer como dos fantasmas. El tema de esos dos fantasmas es la conciencia. Lo que en filosofía se llama el problema duro de la conciencia. Ahora entendemos cómo encontrar correlaciones entre patrones bioquímicos o electroquímicos particulares en el cerebro y ciertas experiencias subjetivas. Pero estamos muy, muy lejos de poder entender cómo es que un patrón particular de señales electroquímicas en el cerebro crea una experiencia subjetiva de amor, ira, odio o lo que sea. Las ciencias de la vida--o actualmente la mayoría de ellas-- tienen este dogma que dice no lo sabemos ahora pero seguro lo sabremos en 20, 30 o 50 años con más experimentos entenderemos cómo las señales electroquímicas se transforman en experiencias subjetivas. Pero en la actualidad, esto es solo un dogma. Tal vez las ciencias de la vida se hayan equivocado. Tal vez los humanos y otros animales no sean reducibles a algoritmos. Esta es una pregunta abierta. Sin embargo, en términos históricos, no es tan importante ya que sabemos que una religión o una ideología no tiene que ser verdad para dominar el mundo.


Conocemos muchos casos de religiones e ideologías que dominaron el mundo y hoy sabemos que eran falsas. Obviamente, en términos científicos.  Por ejemplo, la historia  del cristianismo cuenta cómo se creó el mundo y los humanos, en fin cómo funcionan las cosas, y hoy sabemos que nada de eso  es verdad. Pero esto no impidió que el cristianismo se apoderara de la mayor parte del mundo. No se necesita la verdad para conquistar el mundo. De manera similar, con estas nuevas religiones de datos, tal vez se basen en un malentendido de la vida, pero esto no necesariamente evitará que se apoderen del mundo.


J.D.Sosa (2022) (c)


Wednesday, February 2, 2022

El Caso de Eduard Einstein

El Caso de Eduard Einstein


Por: José Domingo Sosa, Ph.D.


Un apreciado colega me recomendó leer un libro sobre el caso clínico de Eduard Einstein. El libro fue escrito por Laurent Seksik un médico nacido en Niza que se ha dedicado a escribir literatura. Lamentablemente el libro no está traducido al español ni al inglés y me tocó leerlo en francés y por supuesto no me fue fácil. No obstante, me pareció interesante y por eso aquí trataré de contarles la historia de este sufrido hombre a través de mis comentarios y algunas  referencias y especialmente de estrofas extraídas del libro que intenté traducir usando la computadora. 


Eduard Einstein nació el 28 de julio de 1910 en Zúrich, Suiza. Fue el segundo hijo del físico Albert Einstein y su primera esposa, Mileva Maric. Tuvo un hermano mayor, Hans Albert Einstein, seis años mayor que él. La familia se mudó a Berlín y antes de que Eduard cumpliera 5 años, sus padres se divorciaron y la madre Mileva se regresó a vivir en Zúrich con sus dos pequeños hijos.


Desde que nació, Eduard fue un niño débil y enfermizo, hecho que lo privó aún más de compartir tiempo con su padre ya que su delicado estado de salud le impedía visitarlo o acompañarlo en sus viajes. En una carta a un compañero de trabajo fechada en 1917, Albert Einstein expresó su preocupación de que su hijo no pudiera crecer como una persona normal.

A pesar de todo, desde muy temprana edad Eduard comenzó a sobresalir académicamente, mostrando interés en áreas como la literatura, la música y, tal vez motivado por su propia patología, siempre deseó estudiar psicología. Fue un gran admirador de Freud y Jung, y gracias a la influencia de sus padres se matriculó en el Instituto de Zúrich para estudiar medicina. Sin embargo, estudiar en el mismo lugar que su padre fue difícil para él. Registros de ejercicios de autoanálisis revelan que el joven Einstein reconoció tener baja autoestima debido a las constantes comparaciones con su padre.


El libro de Seksik sobre la vida de Eduard comienza así: 


“Más bien parece que el diablo se ha apoderado del alma de su hijo, dijo la enfermera que la acompañó a la escalera exterior y escuchó pacientemente su historia. Una vez más relató los hechos que la llevaron allí. No omitió ningún detalle. Todo parecía importante y podía ser útil. La enfermera le habló amablemente. “No sea escrupulosa, señora Einstein. Ha hecho muy bien en venir aquí. A veces por el bien de nuestros seres queridos nos obliga a ir en contra de su voluntad. Además, no pierda la esperanza. Estamos en 1930. La ciencia avanza a pasos agigantados. No tengo que ser yo quien se lo diga, señora. No se preocupe, mantendremos los ojos bien abiertos. Adiós, señora Einstein".” 


Y así se despidió la enfermera encargada en el famoso hospital psiquiátrico “Burghölzli” en Zúrich después que la madre había llevado a Eduard para internarlo allí. Ese es el mismo hospital en donde por muchos años Carl G. Jung se entrenó y ejerció la psiquiatría después de graduarse de médico y además allí realizó trabajos de investigación que han sido fundamentales para la psicología moderna desde entonces. Durante casi todos los años que Eduard Einstein estuvo allí, Jung asistió al hospital para dar clases y tratar pacientes hasta que Jung falleció.


“Hoy el cielo está gris, anuncia lluvia. Un velo de niebla envuelve la ciudad. La iglesia adyacente a la casa apunta su campanario hacia la niebla. El lugar con el que está tan familiarizada le parece inaccesible. Está entumecida por el frío, ya no siente los dedos. Tomar la carretera que baja a la ciudad. Una fina capa de nieve cubre el pavimento. Corre el riesgo de tropezar a cada paso, casi se arrepiente de la ambulancia en la que se subió en el primer tramo. Se jura a sí misma no darse la vuelta. Fracasa su juramento cada diez pasos. Su mirada se pierde en medio de las innumerables ventanas del Burghölzli. Parece que el edificio ocupa todo ese lado de la montaña, que aplasta el horizonte. Ese lugar debe cobijar a las almas en pena. Recuerda los gritos de las voces angustiadas, las espantosas carcajadas. Vuelve a ver a su hijo entre las delgadas figuras, inmóviles o decididos a columpiarse en su sitio. Hombres que han olvidado la dulzura de vivir. Ya nada les toca, ni mandatos ni palizas. Un desprecio salvaje está pintado en sus rostros, un odio que no es nada comparado con los miedos que aprietan sus corazones como una hoja de papel arrugada. Hubiera preferido que fuera ella en lugar de Eduard. Ella es una prisionera y él un hombre libre. Él caminando por la calle y ella encerrada.”  


Palabras menos, palabras más, Eduard cuenta lo siguiente:


“A pesar de las apariencias, continuo en mi primer año de medicina. La Facultad de Zúrich es una de las mejores de Europa. Me quedo en mi habitación estudiando durante semanas sin asomar la nariz. Mi padre me recomienda que tome un poco de aire. Fácil para él decirlo. Necesito aplicarme mucho. Yo no soy Albert Einstein. ¿Y sabes a qué especialización me gustaría orientarme? ¡Sueño con ser psiquiatra! Al final, creo que tomé el atajo correcto: entré a la clínica por la entrada principal. Sé que Jung fue asistente en este lugar. En estos días, mi forma de pensar ya no es normal. Mis actos escapan a mi voluntad. Todo tipo de cosas explotan en mi cerebro. Es como si me estuvieran persiguiendo. ¡Veinte años de edad! No duermo por la noche. Durante el día, peor que peor. Cuando abro los ojos, los objetos se mueven, toman formas extrañas. Ya no hay nada sólido, nada que tenga aristas. Caras sonrientes se confunden en la pared. Escucho que tocan la puerta y cuando la abro, ¡nadie! También están esas personas que sé, me quieren hacer daño. La semana pasada, vi a un tipo colarse en mi habitación y me dijo unas cosas que me resultaron sospechosas. A principios de septiembre, una gran multitud se reunió bajo mi ventana agitando pancartas en las que estaba plantada la cabeza de mi padre. Afortunadamente, los rumores finalmente se silenciaron. Las multitudes guardaron silencio. Ese sentimiento no se lo deseo a nadie.”


Mientras tanto en Alemania las cosas se le están poniendo cada vez más difíciles al padre genio, Albert Einstein. 


“El otro gritó: "¡Sucio judío! ¡Volveré a buscar tu piel!”. Goebbels lo menciona en sus discursos. Parece estar en el tope de la lista de personalidades a eliminar. El profesor Lenard, premio Nobel de 1905 y enemigo desde hace mucho tiempo, lo ataca sin descanso. El hombre de ciencia de Hitler organiza conferencias, publica artículos de una violencia sin precedentes. La relatividad sería una ciencia judía, indigna de la comunidad alemana. La fórmula E = mc² habría sido concebida por Friedrich Hasenöhrl. Un descubrimiento ario. El comportamiento de Lenard fue el tema de su reunión con Max Planck en el instituto. Albert había ido a solicitar el apoyo del gran jefe de la ciencia alemana. Sabe que disfruta de la amistad inquebrantable del viejo científico. Planck le abrió las puertas de la universidad alemana veinte años antes. Es él quien lo reveló al mundo en 1905 al publicar su artículo sobre la relatividad en Annals of Physics.”


“Planck lo escuchó y, después de un silencio pensativo, respondió: “Querido Albert, te ayudaré lo mejor que pueda. Lenard, sin embargo, disfruta de mucho apoyo. Y luego él también es un premio Nobel de física. ¿Cómo puedo tomar partido? Muchos ya me reprochan tu mera presencia en el instituto. Si me opongo a Lenard, me acusarán de parcialidad, me acusarán de simpatía por los judíos. Se dirá que soy enemigo del pueblo alemán. Lo único que te puedo recomendar -y te hablo como amigo- es la prudencia. No vayas más a desafiar a esas hordas en los anfiteatros. Los tiempos han cambiado, querido Albert. Los hombres como yo pertenecen a otra época. No debería decirte eso, pero... si yo fuera tú, aceptaría la oferta de ir a enseñar a Estados Unidos. Allí ya no tendrás que temer por tú seguridad. Podrás trabajar con total tranquilidad. Déjale la política a Lenard. Tu trabajo, Albert, no está terminado, ¡eso es lo que cuenta!”. Dio las gracias al anciano y se despidió aún más enojado que antes de la reunión.”


“Ve el edificio número 5 en Haberlandstrasse en la distancia. En el séptimo piso, las luces están encendidas. Sientes una especie de alivio al volver a casa. Piensa que tal vez Planck tenga razón. Debería aceptar la oferta de trabajar en Estados Unidos. Allí no encuentra ningún signo de esperanza. La lucha que se está librando parece haberse perdido desde el principio. Elsa (la segunda esposa de Albert) colocó una taza de té sobre el mantel de lino blanco con inserciones de encaje que compró en Hamburgo. A su mujer le importa ese mantel incluso más que la vajilla de porcelana antigua que guarda en el armario de la pared. A veces se burla de su pasión por las antigüedades. Por su parte, le reprocha el dudoso gusto del icono ruso engarzado en plata maciza que preside la mesa redonda. Y ese sable oriental, regalo del emperador de Japón, ¿qué hace junto a la reproducción de las Tablas de la Ley? Su lugar debe estar en el sótano. Quien odia las marchas militares ama, como nada en el mundo, pasear por el Zeughaus, en Unter den Linden, extasiarse frente a las armaduras de los cruzados, los cascos sarracenos expuestos en los escaparates de los anticuarios. Mientras bebe té, escucha la radio. Durante varios minutos, la emisora ​​ha estado emitiendo una serie de extractos de declaraciones de Hitler y varios líderes nazis.”


Mientras el padre estaba sometido a la persecución política de los Nazis en Berlín, Eduard y su madre en Zúrich se enfrentaban a los síntomas que él comenzaba a padecer. Otro tipo de persecución distinta a la de su padre, esta era paranoica.


“Repetiré todo, Albert. Tienes que saberlo todo desde el principio... Te advertí que, desde hacía ya unas semanas, Eduard no estaba bien. Permaneció encerrado en su habitación sin salir nunca, acostado en la cama. Dormía durante el día y permanecía despierto por la noche. A las cuatro de la mañana todavía estaba allí deambulando por el apartamento, escribiendo cartas a sus amigos advirtiéndoles sobre la persecución de los Nazis a los judios. Luego toca el piano. Y cuando traté de razonar con él, me maltrató. Sus frases se hicieron cada vez más confusas, sus maneras violentas. Se fue al balcón, empezó a gritarle a todo el universo. Llegó la policía, el comisario Feurberg se molestó, habló con Eduard. Cuando se fue, Eduard salió al balcón e insultó a la policía. Anteayer vino a verme mi amiga Svetlana. Le serví una bebida en la sala de estar. Pensé que estaba dormido. De pronto apareció, la miró como si la viera por primera vez. Luego se miró los zapatos. Permaneció en silencio durante un largo rato, como si estuviera ausente.”


Juliusberg es el único médico en que Albert Einstein confíaba. Juliusberg era un viejo amigo de él. Einstein no quería que Eduard se viera con Freud y menos con la docena de psicoanalistas que conoce. No creía en el psicoanálisis; sólo reconocía las ciencias exactas. Es posible que, para casos menos graves que la enfermedad que se conoce con el nombre de neurosis, el análisis tenga ciertos efectos curativos. Pero está claro que Eduard no padecía una neurosis, y según Juliusberg él sufría de psicosis y específicamente diluciones de persecución paranoicas. El trastorno delirante o psicosis paranoica es un trastorno psicótico caracterizado por ideas delirantes no extrañas en ausencia de cualquier otra psicopatología significativa.  


“Ir a una consulta en Viena, en el número 19 de la calle Berggasse, dirección del consultorio y apartamento de Freud, no sería de ninguna ayuda. Más de una vez en el pasado, le ha confiado sus preocupaciones sobre Eduard a Juliusberg. Las crisis en la infancia, la extrañeza de su comportamiento. Juliusberg no había ocultado sus temores en aquel entonces. Ahora que las cosas se han complicado, Albert quiere el diagnóstico de su amigo. Al otro lado de la línea, Juliusberg lo escucha describir la situación y hacer algunas preguntas. Después de eso, él le explica: es difícil nombrar la enfermedad que Eduard padece. Pronto lo sabremos en forma definitiva. Lo único bueno es que Burghölzli es el lugar para estar. Jung todavía trabaja allí y Minkel es alumno de Bleuler. Eduard está en buenas manos. Llevarlo a Berlín no es una buena idea, Eduard necesita calma y un largo viaje solo agravaría su situación. Y luego tu hijo, en Alemania, dado lo que está pasando allí, es impensable. Los pacientes son muy sensibles al ambiente externo. ¿Eduard hospitalizado en Berlín? Imagina la primera página de los periódicos. ¡El hijo de Einstein está en un manicomio! Y piensa en los otros pacientes que se enteran de su presencia. Por no hablar del personal médico y paramédico. Eres un enemigo público, Albert, el enemigo del pueblo alemán. Tu solo nombre causa un odio inmenso. Esto sólo podía aumentar el caos en la mente de Eduard. En cuanto a llevarlo a Viena... Me confiaste que no confías en Freud. Y luego Viena y Berlín, en lo que a nosotros respecta, son lo mismo... No, tu hijo está a salvo en Suiza. En cuanto a esperar una pronta recuperación, amigo mío, es inútil mentirte... Tal vez podamos esperar una mejoría. Será lento y doloroso... En cuanto a la cura, por ahora, las opiniones están divididas. La mayoría de mis colegas neurólogos compartirán su escepticismo sobre los beneficios de un análisis. Y pienso de la misma manera. Hay quienes dicen que puede funcionar. La esposa de Joseph Roth parecía estar mejor por un tiempo. Hoy sabes como yo en qué condición está reducida. No tenemos mucho... Opio, cloral, no hablemos de eso... El Dr. Sakel en Viena ha probado recientemente un tratamiento con altas dosis de insulina en casos severos. Provoca un coma farmacológico. Esto priva al cerebro de azúcar. Sakel dice que el exceso de glucosa está causando el malestar. El tratamiento reduciría la agitación del paciente, actuaría - al parecer - sobre el delirio. Sigo siendo escéptico. Se produce un shock hipoglucémico. Las células nerviosas se atrofian. En mi opinión, esto puede causar daños... Oye, lo importante ahora es que veas con los ojos. Que juzgues por ti mismo el estado de tu hijo... Vamos, Albert, lo necesitarás'.”


Mientras Eduard sigue como residente internado en el hospital psiquiátrico, Albert Einstein continúa luchando por irse a los Estados Unidos y escapar de la persecución Nazi. Las cosas han llegado a un extremo insoportable para su seguridad y hasta para su salud mental.


“Goebbels puso precio a la cabeza de Albert Einstein. Es el número uno en la lista de personalidades a eliminar, por delante de Thomas Mann, Joseph Roth, Ernst Weiss, Walter Benjamin, Alfred Döblin, Arthur Kern. Vale cinco millones de marcos. Un mes antes, en la costa belga donde ahora vive temporalmente, dos miembros de la Gestapo fueron detenidos cerca de su domicilio. Su amigo Michele Besso le dijo: «Tú y Eduard comparten el mismo destino. Los dos tenéis a alguien que os sigue como una sombra". 


Albert desea visitar a Eduard antes de irse a América pero se pregunta una y otra vez ¿En qué condiciones lo encontrará? ¿Qué actitud  y  ánimo tendrá su hijo hacia él? Las últimas cartas del joven están llenas de extrema ira. El hijo tiene un odio ilimitado por su padre. Albert no sabe si debe tomar sus palabras al pie de la letra: ¿qué es verdad y qué es fruto de su paranoia?


Finalmente, Albert no puede ir a visitar a Eduard y se va directo a los Estados Unidos. Durante los siguientes 20 años padre e hijo no tienen contacto en persona. Albert continúa con sus éxitos como físico y profesor en la Universidad de Princeton y  Eduard ha mejorado mucho en Suiza, sus episodios paranoicos son menos frecuentes y ahora ha aprendido a calmarse y pedir ayuda antes de perder el control. En otras palabras, ha aprendido a gerenciar su patología. Durante esos 20 años ha pasado por sensaciones angustiantes, tales como la de estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables (manía persecutoria), o sentirse como el ser elegido para una alta misión, como la de salvar al pueblo judio. También la paranoia se le ha manifestado igualmente en delirios por celos, en el delirio erotomaníaco, el delirio somático, etc. Muchas veces le ha sucedido que enfatiza en evitar una acción, aunque la desea, con el pretexto de no causar conmoción: "Leí en el periódico unos artículos sospechosos redactados en clave y preferí no escribirle al editor para evitar una fuerte confrontación, tuve miedo de salir lastimado". Metafóricamente piensa que algo que le agrada en realidad le ocasionará daño.


“Una mañana de julio, el mismísimo supervisor del Burgholzli, Heimrath se presentó en la puerta principal de mi nueva familia y pidió verme. Llevaba una gran sonrisa. Lo acompañé a su auto, ni siquiera sabía que podía tener su propio carro. Heimrath me llevó a la clínica. Fue una sensación realmente extraña volver a Burghölzli en un vehículo que no fuera una ambulancia. Una vez estacionado el auto, el encargado Heimrath me dijo: “Prefiero advertirte porque quiero evitarte pasar por emociones fuertes. ¿Sabes qué día es hoy?". "Sabes muy bien que he perdido la noción del tiempo en el pasado". “Hoy es 28 de julio. ¿Te dice algo?" "Recuerdo haber nacido el 28 de julio, pero eso fue hace mucho tiempo". “Hoy es 28 de julio de 1950, Eduard. Naciste el 28 de julio de 1910; significa que hoy cumples cuarenta". "¿Quieres decir que es una especie de mi cumpleaños?" "Absolutamente sí." Se me llenaron los ojos de lágrimas ante tanta atención toda para mí, y el encargado prefirió dejarme bajar del auto para evitar excesos. Él sabe que lucho por controlar mis emociones. Entramos al edificio, atravesamos el amplio corredor, subimos al primer piso rumbo a la sala de recepción. El supervisor Heimrath empujó la puerta y aquí estoy parado frente a usted, en fila, ¡el Dr. Minkel, Gründ y Forlich, Herbert Werner, Alfred Fregzer y Maria Fischer! Cantan un "¡Feliz cumpleaños, Eduard!" Detrás de ellos se escucha un poco de música y el número 40 está colgado en la pared, recortado de papel de regalo, ¡como los años que tengo! Se me permite beber una copa de champán a pesar de que el alcohol está prohibido para mí. Todos me besaron, incluso Gründ. Los invitados charlaron unos minutos y María se me acercó, me miró a los ojos y susurró: "Aquí está mi regalo, Eduard". Puso sus labios en los míos. Aún hoy no entiendo. Momentos después, el supervisor Heimrath dijo: "Vamos, Eduard, tengo que llevarte de regreso". Tomamos el carro y nos fuimos. Una vez frente a la casa donde me hospedo, el supervisor Heimrath me entregó un paquete diciendo que era su regalo. Me conmovió más allá de lo creíble. Retiré el papel con cuidado, lo doblé en cuatro, lo deslicé en mi bolsillo y descubrí el libro que me regaló. En la portada, había una fotografía de mi padre. Mi primer impulso fue romper el volumen. Entonces me di cuenta de que, desde que murió mi madre, nadie me había dado regalos y que tal vez por el resto de mi vida nadie me hubiera dado más. Reprimí mi ira y agradecí al supervisor Heimrath. "Sabía que te gustaría", respondió. En la foto, apenas pude reconocer a mi padre. Parecía un anciano, con esa frente increíblemente arrugada y el pelo blanco. Como ya no recordaba cuándo fue la última vez que lo vi, le pregunté. El supervisor Heimrath pensó. Sólo sabía que había entrado en el Burghölzli cuando tenía veinte años y ahora tengo cuarenta por lo tanto, pasé la mitad de mi vida en el Burghölzli y la otra mitad fuera. No sé cuál de estos dos períodos debo considerar como el más feliz de mi vida. Odié mi infancia. Incluso los electroshocks, sin embargo, no dejan grandes recuerdos. Le pregunté al supervisor Heimrath qué período de vida debería preferir. Respondió sin dudar: "El momento presente". Parece fácil, pero ¿cómo pensar en el momento presente? No quiero filosofar. El supervisor Heimrath y yo nos despedimos. Corrí a la habitación que me habían asignado y comencé a leer el libro. Había todo tipo de pensamientos confusos. Sobre cada tema, una idea. Yo no sabía que se publicaban cosas así, que había gente que compra estas cosas. ¿Hay alguien que se aprenda de memoria las frases de mi padre para recitarlas durante las cenas y embellecerse a costa de otro? ¿O los toma como un curso de acción? ¿Una moraleja para todas las ocasiones? Escuché varias palabras salir de la boca de mi padre y ninguna de ellas merecía ser escrita. O me olvidé de cuáles. Todo esto sucedió hace bastantes años.”


Eduard celebró en grande su cumpleaños número 40 en Zúrich y su padre empezaba a sufrir de otro tipo de persecución en USA.  Transitaban los años de la locura anti comunista del MaCartismo.


“El New York Post del 12 de febrero de 1950 tituló: "¡Einstein, el impostor rojo prohibido!" Einstein se ha convertido en un enemigo de América. A sus setenta años, blanco privilegiado del poder. En el Dallas Times Herald, el senador de Mississippi, John Rankin, afirma: "Deberíamos haber expulsado a Einstein hace años debido a sus actividades comunistas". El propio John Rankin aseveró, ante el Congreso: “El pueblo estadounidense comprende, poco a poco, quién es realmente Einstein… Con el fin de difundir el comunismo en el mundo, este agitador de origen extranjero utiliza el correo para recolectar el dinero destinado a manipularnos. Hago un llamamiento al fiscal general para que detenga el negocio de Einstein '. El MaCartismo ha corrompido las conciencias. En el país hay un clima de informar. En todas las universidades, se alienta a los profesores a informar a sus colegas. Sus amigos están acusados ​​de espionaje para los soviéticos. La más mínima declaración de apoyo a un movimiento pacifista, la pertenencia más antigua a una organización de izquierda puede dar lugar a un subcomité, puede dar lugar a una prohibición de la sociedad. El mero hecho de haberse puesto del lado de los republicanos españoles en la década de 1930 se considera alta traición. Escribió a su amiga, la Reina de Bélgica: «Aquí vuelve a hacer estragos el flagelo alemán de hace unos años. La gente inclina la cabeza y toma partido por las fuerzas del mal. En todas partes, sólo brutalidad y mentiras. Y nos quedamos allí, impotentes». El secretario de Estado Dulles admitió en la portada del New York Times que, después de examinarlos, algunos libros de cuarenta autores sospechosos de simpatizar con la URSS fueron quemados por funcionarios estatales. En las escuelas, los maestros hacen un juramento de lealtad. Revive las horas oscuras. Su amigo Oppenheimer es perseguido. La caza de brujas está en su apogeo. Es un colgante de horca otra vez. Se le acusa de ser el propagandista de Stalin... él que siempre se ha negado a ir a la URSS. Le escribió a Stalin solo dos veces, una carta de apoyo a Trotsky en fuga, una solicitud de liberación para Raoul Wallenberg, el sueco que salvó a miles de judíos húngaros y se encontró prisionero en Lubyanka. Recientemente, los periódicos desenterraron un viejo artículo que debería ser colgado en la pared, publicado en el primer número de la Revista Mensual, titulado: "¿Por qué el socialismo?". donde explicó: "La anarquía económica de la sociedad capitalista actual es en mi opinión la verdadera fuente del mal". Es un enemigo del capitalismo. Un enemigo de los Estados Unidos. John Edgar Hoover ha jurado destruirlo. Se rumorea que el expediente de Einstein en el FBI es más grueso que la Biblia. Si la campaña orquestada en su contra se expande, se verá obligado a abandonar el país. "¡Destierra a Einstein!" ¿Podría haber imaginado tales titulares allí en Estados Unidos, veinte años después de los de los periódicos nazis? Le escribió a Otto Nathan: Ya no puedo adaptarme a la gente de aquí, ni a su forma de vida; Ya era demasiado mayor para hacerlo cuando llegué aquí; y, a decir verdad, la situación no es muy diferente a la de Berlín.”


Extracto de la nota necrológica aparecida el 19 de noviembre de 1965 en el semanario de Zúrich Wir Brückenbauer (Edificio), donde se toma el retrato de Eduard Einstein dibujado unos dos años antes por un periodista: 


“Eduard Einstein vestía un mono azul y zuecos, y parecía tanto como su padre que me horrorice. Lo que más bonito tenía eran sus ojos: unos ojos enormes, profundos, luminosos, de niño, y nos miraba como nos mira su padre Albert Einstein en las fotos... Me explicó que le hubiera gustado tocar el piano pero que su música molestaba a los otros pacientes, lo cual él entendía. No le gustaba trabajar en el campo, pero por otro lado entendía que era beneficioso para él. Hubiera estado feliz de solo dormir, pero sabía que no era algo bueno... Finalmente, confesó: "Tener al genio del siglo como padre nunca me ha ayudado". La foto que aparece en la portada de la edición original en francés es la evocada en el episodio del encuentro entre Eduard Einstein y el periodista de Wir Brückenbauer. Fue tomada en la clínica psiquiátrica Burghölzli. Es la última fotografía de Albert Einstein y su hijo juntos.”


Eduard Einstein murió de un derrame cerebral en 1965 a la edad de 55 años. Sobrevivió a su padre por 10 años. 


JDSosa (2022) (a)