Friday, September 28, 2007

Parte III, "Roberto contra el mundo pero siempre con Dios"

Continuacion (Leer sobre la parte I y II de esta Historia de Ficción en la Sección Other Post, Notes and Essays).

Una de las muestras más radicales sobre la rigideces de Roberto se manifiesta a través de su fundamentalismo religioso. Adopta a la religión Católica como un dogma absoluto y en consecuencia todas las otras religiones son prácticamente unas herejías. Lo peor de la cuestión es que sus conocimientos sobre los temas de religión y la psicología de los seres humanos son escasos pero eso no es suficiente para que niegue todo argumento que otro ser le presente con pinceladas diferente a lo que él cree o mejor dicho quiere creer. Es el caso que cada vez que asistían a una reunión social con amigos y surgía el tema de las religiones, entonces, Roberto llevaba la discusión hacia tratar de desacreditar al interlocutor del momento asignándole epítetos y adjetivos totalmente fuera de lugar. Hubo ocasiones en donde Gertrudis tuvo que hasta romper amistades por ponerse del lado de Roberto. Roberto nunca presentó un argumento interesante o hasta un pensamiento que podría cuestionar lo que otros le decían sobre las dudas que estos presentaban sobre la fe cristiana. Siempre utilizó esos ataques personales tratando de diabólicos a los contrarios de sus creencias. Roberto no tiene capacidad para la diversidad y nada que le pueda mover un poco el piso. Es por eso que la situación presentada por su hijo Alfredo sobre los cambios que este ahora vive en tiempos distintos a los que sirvieron de fundamento para Roberto, todo se ha traducido en una amenaza a su estabilidad o mejor dicho debilidad emocional y de ahí su radicalización en la relación con su único hijo.

Silvia aceptó encontrarse con Roberto para almorzar y hablar un poco más sobre la visita al psicólogo. Ella aspira que él se vea con el mismo psicoterapeuta con quien ella ha trabajado tan exitosamente durante las últimas semanas y que la ayudó a entender sus propias debilidades y a la postre salir de la depresión en que había caído a raíz del rompimiento del noviazgo con Roberto. Una de las cosas en que ella trabajó fue en la poca autoestima que se tenía. Ahora ella se sentía más en contacto consigo misma y cómoda con la idea en la que está claro que no necesitaba a nadie para poder vivir contenta.

Ella había entendido que parte de su co-dependencia con Roberto y en fin para con un hombre se debía al ejemplo con el cual creció al lado de sus padres. Su papá había sido un tipo autoritario pero al mismo tiempo un ejemplo del hombre correcto. Su madre era dócil y pasiva ante el conflicto que significaba vivir bajo la autoridad de un autócrata que de paso era buen proveedor y esposo amoroso. En fin una situación tensa que difícilmente podría asociarse con la denominación que ella había oído decir un millón de veces sobre el matrimonio perfecto de sus padres. Adicionalmente, Silvia había descubierto cuando apenas tenía 15 años que su padre había tenido una amante a la cual hasta casa le había montado.

El psicólogo le comentó a Silvia que es común que todo hijo(a) tarde o temprano intente resolver una emoción difícil del pasado que había sido tapada, reprimida y en consecuencia olvidada. La forma más típica de resolver esa experiencia es de forma inconsciente, cuando está actúa de forma autónoma y se manifiesta sin ningún preaviso. Y la materialización del trauma o emoción reprimida, cualquier sea esta, se realiza a través de la persona con la que nos sentimos más cerca, la pareja, el mejor amigo, amiga o cualquiera con que nos sentimos realmente cercanos.

Así pues la hija de un alcohólico es probable que terminé estableciendo una relación amorosa con un hombre que aunque no sea en ese momento alcohólico, pero es uno que posee el potencial en convertirse en alcohólico. Una vez convertido en alcohólico comienzan a manifestarse los conflictos vividos en el pasado y el drama se profundiza a tal punto que todo es simplemente una simulación del ambiente que confrontó durante la niñez en la casa con su padre. Todo esto se convierte como en una nueva oportunidad para poder resolver el problema que ha llevado por dentro durante todos esos años.

Silvia interpretó todo lo anterior como que ella había, inconscientemente, sido atraída por el potencial de Roberto para ser autoritario y opresor. De hecho la situación que ella ahora estaba viviendo con Roberto era exactamente la materialización de ese potencial que hasta la fecha no se había manifestado. Pero Silvia ahora sabe a qué se enfrenta, está en contacto directo con esos demonios suyos que habían estado escondidos si ser percibido por el radar de las angustias.
También tiene bien clasificado a Roberto y el parecido con su padre. Por eso es que Freud decía que siempre terminamos enamorándonos de nuestros padres y de ahí que el famoso padre del psicoanálisis haya hecho tan popular el mito de Edipo. Ahora ella estaba viviendo esa situación pero también reconocía que Roberto poseía otras valiosas cualidades.

Roberto tanto quiere volver con Silvia que hizo la cita con el mismo psicoterapeuta. La cita quedó pautada para el viernes de esta semana.

Nota de redacción: esperaremos que Roberto se vea con el psicólogo para informarles de la misma. Por lo tanto nos despedimos hasta la semana próxima cuando reportaremos que pasó.

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