"El hombre ante el medio ambiente y las ideas de Martin Heidegger".
Por: Jose Domingo Sosa
Martin Heidegger (1889-1976) es considerado junto a Ludwig Wittgenstein como el filósofo más influyentes en los últimos 100 años.
En 1927, Heidegger publicó su obra más conocida, titulada "Ser y Tiempo". El objetivo central de ese libro fue exponer una filosofía del hombre que denunciara el fracaso de la civilización, explicar en dónde los grandes pensadores pueden haberse equivocado y finalmente dar luces sobre qué es el Ser dentro de su temporalidad.
Para ello propuso un enfoque que desde los tiempos de Sócrates, Platón y Aristóteles y hasta principios del siglo XX, nunca antes se había adoptado. Es decir estudiar al Ser, fenomenológicamente y no en la forma metafísica de un Ente como había sido estudiado en los últimos 2500 años. En otras palabras, Heidegger intenta terminar la tarea que los Griegos se habían impuesto.
La nueva metodología consistió en no tratar de entender al hombre en términos de teorías mecanísticas, biológicas y hasta psicológicas. Heidegger y todos aquellos que le siguieron protestaron firmemente en contra de los racionalistas e idealistas que vieron al hombre nada más que como un sujeto, es decir, como solamente un ser pensante y no como un ser actuante.
Obviamente, el desastre ecológico de finales del siglo XX y ahora en el XXI, no era algo tan evidente en los tiempos de Heidegger. No fue sino hasta finales del siglo XX cuando uno de los seguidores del pensamiento Heideggeranio, el profesor Robert Romanyshyn quien hizo la conjetura al asociar el histórico mal entendido de la filosofía occidental hacia el Ser y su Existencia, como la razón orgánica del genocidio ecológico que vivimos hoy.
En otras palabras, estas notas son para tratar de entender al hombre destructor de la naturaleza a través de las observaciones que sobre el Ser hizo Heidegger.
Heidegger intentó fundamentar su investigación ontológica a través del método conocido como fenomenología. El cual implica reflexionar e interpretar nuestras cotidianas experiencias para revelar su latentes significados. Para Heidegger indagar sobre la naturaleza del ser, en esta forma, es de vital importancia porque es a través del ser que implícitamente podemos entender las demás ramas del conocimiento, es decir, desde las ciencias naturales hasta las sociales.
Las guerras, el armamentismo militar, la posible aniquilación nuclear, el genocidio diseñado tecnológicamente y la destrucción continua del ambiente no son de extrañar para Heidegger, porque nuestra compresión de estos problemas ha procedido sin una profunda comprensión y guia de nuestra misma naturaleza como seres y por eso resulta obvio y natural que el mundo en que vivimos haya evolucionado originando su convulsion y destrucción arbitraria.
Heidegger caracterizó al Ser como "Ser en el mundo". Por eso acuñó el término "Dasein" en su intento de concebir al Ser fundamentalmente unido bajo una subjetiva experiencia en el mundo objetivo. Eso lo hizo tratando de evitar caer en suposiciones dualistas sobre la realidad del ser y el mundo. En otras palabras, lo que nosotros somos es lo que el mundo es.
Ser-en-el-mundo o "Dasein", quiere decir que lo que somos y lo que el mundo es, son dos cosas mutuamente interdependientes de tal forma que no existe un mundo aparte o distinto a nuestra experiencia.
Heidegger no hace distinción entre Sujeto y Objeto. Sin embargo, reconoce que es extraordinariamente difícil expresar la naturaleza del ser de esta manera, en parte porque en las lenguas occidentales usamos siempre, en términos de las oraciones una estructura gramatical en la que los sujetos son distintos de sus objetos, lo que automáticamente tiende a sesgar nuestra comprensión hacia ver el mundo objetivo, como separable de nuestra experiencia subjetiva de él.
(Por este tipo de dificultades fue que Heidegger, en sus últimas décadas, abogó por el uso de la poesía como el mejor vehículo lingüístico para indagar sobre el “Ser”. Especialmente, por el tipo ejemplificada, por el poeta romántico alemán Friedrich Hölderlin. )
Una de las primeras conclusiones de Heidegger fue que el Dasein o ser-en-el-mundo no es indiferente o neutral hacia el mundo que lo rodea. Hemos sido arrojados en el mundo y siempre nos movemos hacia el futuro, es decir hacia las posibilidades. Por eso llegó a decir, que el ser es posibilidades. Dasein es activo y atento y lo expresa desde una estructura integrada por tres diferentes dimensiones interrelacionadas.
La primera estructura de la atención, Heidegger la denominó, “factualidad”. Es decir, las cosas que heredamos y por las cuales no somos responsables. Las recibimos como son y no podemos modificarlas, varios ejemplo serían, en que parte del mundo y periodo histórico nacimos, qué altura tenemos, por qué estos padres y no otros, etc. Todo como producto de haber sido arrojados al mundo.
El segundo elemento de la estructura del cuidado o atención, Heidegger la llamó como la caída o falla. Básicamente se refiere a cómo llevamos nuestras vidas. Para Heidegger la forma común es una vida que no es auténtica. Vivimos de acuerdo a las normas de los demás, la sociedad y la cultura. La imitación, la moda, las costumbres y en fin todo lo que hacemos que no fue creado por nosotros. La caída consiste en que llevamos esa vida conformista, imitadora en la que inauténticamente suprimimos nuestras potencialidades, creatividad, activismos y mejor destino.
La tercera estructura la llamó Existencialidad o también Autenticidad. Por autenticidad, Heidegger se refiere a nuestra mejor aproximación a las potencialidades en la vida y no se refiere a las cualidades de honestidad, veracidad y sinceridad como implicaría el lenguaje. Heidegger insistió en la autenticidad de relacionarnos con las potencialidades creativas, activismos y en fin de movernos hacia adelante entre nuestras mejores posibilidades.
En la segunda parte de "Ser y Tiempo", Heidegger aborda el tema de la temporalidad siguiendo su enfoque hermenéutico, es decir de interpretación del Dasein en el tiempo y su consecuencia al moverse hacia la frontera final de su mortalidad. Para Heidegger la muerte es lo que define y hace completa nuestras vidas. No obstante, debido a que su enfoque de investigación es la fenomenología ontológica entonces se hace extremadamente difícil para el Dasein vivir esa experiencia de su propio final. En otras palabras, ¿cómo puede uno estudiar el fenómeno de su muerte sin experimentar pasar por ella?
Debido a la obvia dificultad para el Dasein de aproximarnos a esa experiencia, Heidegger acude a su interpretación mediante el análisis de la estructura de "atención y cuidado", es decir a través de los tres elementos integrados por: 1) "factualidad", 2) "la caída-falla-inautenticidad" y por último 3) la existencia o "autenticidad".
En el caso de la factualidad, la muerte es definitivamente la última posibilidad de todas las posibilidades. Dasein constantemente trata de evitar su confrontación de esa realidad a través de formas engañosas como por ejemplo tratar de etiquetar la conversación sobre la muerte como algo inadecuado, al punto de que culturalmente hasta oculta el proceso de morir en los hospitales, auspicios y en fin sitios alejados de la observación de la sociedad. Los cementerios son sitios ubicados en la marginalidad de las ciudades, generalmente feos y no muy visitados. La actitud del hombre hacia la muerte es que eso es algo que le pasa a todo el mundo. Pero esa actitud es la misma que describe el dicho "mal de muchos consuelo de tontos".
Además del desprecio de hablar sobre la muerte, y adoptar la actitud de que morir es lo que les pasa a los demás, el otro argumento en contra de su consideración es que es un tema para los cobardes, o aquellos que le tienen miedo a la muerte. Y como ellos no le temen entonces no encuentran razón para hacerlo.
Sin embargo, la ansiedad que el tema de la muerte nos produce, es precisamente el signo de autenticidad que necesitamos, que Heidegger nos dice es necesario vivir en concordancia con nuestras implícitas potencialidades. De no ser así, vivimos postergando nuestra realización a un punto indefinido en el futuro.
La no realización de esta máxima existencial es la que nos empuja a llevar vidas inauténticas y en consecuencia a la devastación de nosotros y contribuir nuestro grano de arena en la destrucción del mundo que nos rodea.
Conclusión:
Si Heidegger pudiera estar con nosotros hoy, creo que claramente nos diría lo siguiente:
“...... lo vi venir, se los advertí, que el olvido del "Ser" llevaría a la paulatina destrucción del planeta, a la separación de todos, además nos conduciría a un absoluto estado biotecnológico que ordena y enmarca a todas las cosas como energías disponibles para el consumo humano. Les dije que cuando los seres son abandonados los mismos pierden su densidad, su poder de resistencia y en consecuencia caen presas de la objetivación, la explotación y la manipulación. y cuando eso es así, el mundo ya no es hospitalario para ser habitado”. Algo así podría decirnos Heidegger si regresara de su tumba hoy.
Pero más aún, tengo la sensación de que incluso él mismo Heidegger se sorprendería de la monstruosidad en que hemos convertido al planeta. La verdad es que la maquinaria está en todas partes y lo peor es que no encontramos forma de detenerla.
Hay quienes insisten en negar todo lo anterior y dicen que las cosas nunca antes se habían visto mejor que ahora. Y se preguntan, ¿cuál es el alboroto de los liberales, ambientalistas y existencialistas?
En una entrevista que concedió a la revista alemana Der Spiegel pocos años antes de morir, Heidegger declaró …. “presumimos controlar directamente nuestras tecnologías, pero de hecho los seres humanos no controlamos el impulso de acumular más y más capacidad tecnológica para alimentar nuestro consumo insaciable”
El entrevistador, haciéndose el tonto, le preguntó a Heidegger, pero ¿qué tenemos que controlar si todo está funcionando bien? Cada vez disponemos de mejores empresas de energía eléctrica, la producción de bienes aumenta constantemente, y en fin vivimos en un estado de prosperidad nunca alcanzado antes?
A lo que Heidegger respondió, “eso es precisamente lo que es aterrador. Todo funciona y ese funcionamiento impulsa a que cada vez más el desalojo del hombre o su absoluto desarraigo del planeta. Este desarraigo está más o menos completo en algunos lugares y está a punto de estarlo en muchos otros. Nada se salvará de ello si no logramos un mejor entendimiento de nosotros mismos.

No comments:
Post a Comment