Friday, December 4, 2020
"Pensando en Vos Alta"
A través de miles de años el hombre construyó su cultura como respuesta a su paradójica naturaleza. Su dualidad de ser animal y además racional. Un cuerpo vulnerable con una mente prodigiosa. Una mano tratando de entender y ayudar a la otra. Una ambigüedad que siempre lo ha atormentado y la cultura ha sido su consuelo y apoyo. A través de la cultura el hombre forma su carácter y con ello trata de vivir. Sin embargo, las enfermedades y la muerte le causan terror
El hombre se apoya en su carácter para asi reprimir las miserias de su condición humana. La muerte, los cambios y todo lo distinto a él, le provocan terror y por eso su personalidad e ideologías rígidas para protegerse de lo que a la postre no es otra cosa que su propia naturaleza. A través de miles de años, el hombre construyó su fortaleza llamada cultura. Esa fortaleza con sus columnas de religiones, mitos, literatura, inventos y descubrimientos forman el carácter de sus niños y luego los llama adultos. No todos los hombres logran las metas indicadas por la cultura. Algunos colapsan en depresión y otros en la locura. La mayoría alcanza lo que culturalmente se considera “ser normal”.
El Teólogo y Filósofo Soren Kierkegaard no tenía una idea clara de que significa ser normal o sano. Pero si sabía lo que es no serlo. No son sanos aquellos que adoptan los ajustes de vida llamados “normales”. Cultura no hace a las personas, genuinas. Ser una “persona culturalmente normal” fue para Kierkegaard, lo mismo que estar enfermo, independientemente de que lo sepamos o no. El decía que existe una cosa llamada “Salud ficticia”. Es lo mismo que quiso expresar Nietzsche cuando acuño la frase o preguntó a los psiquiatras “si existía la neurosis saludable?”. Sí, ser culturalmente normal no es estar sano, entonces quiere decir que lo normal es algo más allá que nuestras habituales ideas de qué lo es? La salud mental, en una palabra, no es algo típico o común, es algo bastante más que encontrar el si mismos.
La persona sana, el individuo genuino, aquel de alma realizada o hombre real y auténtico es solo aquel que ha logrado trascender.
Cómo entonces podemos trascender? Cómo podemos abrirnos a nuestras potencialidades? Solo a través de conocer la verdad de nuestra miserable situación. Mediante el desmontaje de la mentira encerrada en nosotros mismos en los años de formación y que conocemos como el “carácter”.
Desde niños hemos construido estrategias y técnicas para protegernos la autoestima de cara al terror de nuestra condición humana. Esas técnicas se han transformado en una armadura que nos mantiene prisionero y alejado de nuestras potencialidades. Las defensas de seguridad y confianza que obtuvimos para crecer se transforman en trampas para toda la vida.
Para trascender se necesita romper con todo aquello que hemos montado para vivir seguros.
Como el “Lear” de Shakespeare debemos abandonar todo aquello que hemos tomado prestado de la cultura y como él pararnos desnudos frente a la vida.
Pero destruir al carácter pareciera ser lo mismo que meternos un auto gol o para decirlo de otra manera, una auto-derrota, o todo lo que NO deberíamos hacer si queremos vivir sanos.
Kierkegaard decía, “ ..... el YO debe ser disuelto para alcanzar un YO genuino”.
Solo el que prueba la muerte con los labios de su cuerpo viviente entenderá emocionalmente que es una criatura que morirá.
Salvación a través de la desesperanza. Morir para renacer. Es “el paso a la nada” sobre el que escribió Jacob Boheme.
Es la destrucción del carácter emocional contenido en la armadura de Lear, del Zen Budista, de la psicoterapia moderna, y de hecho es la liquidación del carácter del hombre que llamamos “realizado” y “exitoso” a lo largo de todos los tiempos.
Tal cómo nos los dijo Jose Ortega y Gasset .......
“Vivir es sentirse perdido .... aquel que acepta eso habrá empezado a encontrarse asimismo. A pisar en suelo firme. Es como el naufrago que encuentra algo de que agarrarse. Eso le traerá orden en el caos de su vida. Esas son las únicas ideas genuinas. Las ideas del náufrago. El resto es retórica, posturas falsas. Aquel que no se sienta realmente perdido no podrá salvarse, es decir, nunca se encontrará asimismo, nunca enfrentará su propia realidad".
Solo entonces, arribará a su realidad y conocerá su potencialidad. Es decir a través de la destrucción del YO al enfrentar la ansiedad que produce el terror de su existencia. Ese cambio es cuando el ser comienza a trascender.
Es aquí entonces cuando el hombre siente compasión por si mismo y en consecuencia por los demás. Es ahí en donde como si fuera un manantial la humildad se apodera de él. Es esa compasión y humildad lo que nos hace genuinos, sin armaduras para reprimir el amor hacia aquellos que lucen distintos, con otras preferencias con las que crecimos. Será solo entonces, cuando el hombre finalmente trasciende y se hace eterno.
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