Reflexión sobre el Poder del Héroe
Por José Domingo Sosa, Ph.D.
Por principio respeto las decisiones o preferencias de los demás en como llevar sus vidas. Sus preferencias y decisiones personales no son de mi incumbencia o ámbito mientras no afecten mi vida.
No obstante, confieso que poco entiendo a las personas que se entregan a la protección de una jerarquía con seres invisibles. Menos aun cuando dentro de esa jerarquía existen intermediarios mortales que transmiten e interpretan para ellos los mensajes del ser supremo. Algo así como adorar a un ser invisible en ocasiones representado por uno visible.
Para mi es imposible no hacer un juicio sobre esa forma de vida tan distinta a como siento y entiendo la realidad de la existencia. Definitivamente que vivir y perservarse, significa para todos sin excepción, hacer juicios constantemente.
Por aquello de la ley de la reciprocidad, esas personas a las que yo poco entiendo les debe resultar difícil también entender mi ausencia de protección divina. No los culpo y por respeto al juicio de ellos opto por no discutir estos temas que tanto nos diferencian.
Igualmente no logro entender aquellas personas que hacen carrera profesional como militares. En fin no siento respeto por todo lo que implique una jerarquia rígida y servicial de tipo religioso o secular.
El sabio Rousseau no dispuso en el siglo XVIII de los avances de la psicología moderna y por ello erró cuando dijo que el hombre nace libre y luego es encadenado por la sociedad. Hoy en día gracias a los avances de la psicología moderna y otras ciencias del hombre sabemos que este no nace libre y nunca lo llega ser. Cómo dijo Otto Rank, el hombre nace en busca de autoridad y en esa busqueda construye su prisión.
Siento que quienes no luchan contra esa condición sumisa por la autoridad y jerarquía, adoptan para ellos una posición de tercera clase. Definitivamente que tiene que ser así cuando los de primera son seres inmortales y los de segunda santos, héroes y poderosos. Y para colmo llaman a eso humildad.
De hecho, de acuerdo a la antropología y el psicoanálisis la historia de la humanidad es un relato sobre las jerarquías de sapiens que comenzó en la conexión primitiva con entes invisibles y de allí en adelante se generó la sociedad estratificada de clase. Es decir, nuestra afición religiosa nos viene desde tiempos pre-históricos y ella engendró “la sacralidad de las distinciones de clase”. No hay otra forma precisa de hablar. Lo que comenzó en la religión sigue siendo religioso.
Todo poder es, como dice Brown, poder sagrado, porque comienza en el hambre de inmortalidad; y termina en la sujeción absoluta a personas y cosas que representan el poder de la inmortalidad.
Con el tiempo la jerarquía de clases y castas se transformó en expresión de poder y desde entonces es el poder lo que todo ser humano persigue. El poder como fuente para enfrentar la vida y la muerte también. El poder es el pulso de la vida que ha sostenido al hombre en todas las época, y a menos que entendamos como se obtiene y cuales son esas fuentes de poder, nunca podremos comprender al hombre, la sociedad y su historia.
Resumiento: la historia de la "caída" del hombre dentro de la sociedad estratificada se puede hilvanar en torno a las figuras de Dioses y héroes, porque son ellos quienes ostentan el poder que el hombre, como organismo, desea para perseverarse y hacerse inmortal.
El hombre busca su inmortalidad no tanto por el miedo a morir sino por el terror de morir sin haber logrado algo importante en su vida. La alternativa a una vida ausente de creatividad, poder y logros relevantes es entonces aquella que solo busca alcanzar la otra vida eterna y celestial. Una opción más fácil de lograr ya que solo requiere, sumisión, buen comportamiento y lealtad a la fe. Por eso el hombre de segunda y tercera se llena de humildad, se aferra a su fe y lucha consigo mismo reprimiendo su naturaleza.
Como resultado de lo anterior vivimos en un mundo neurótico de seres desesperados llenos de culpas y miedos buscando poder, incapaces de obtenerlo y por eso presas fáciles de vicios y mitos.
Por todo lo anterior, Carl G. Jung dijo que el hombre que trabaja por su individuación, p.e. el artista, aquel que puede crear alejándose de idolatrías, vicios y mitos podrá trascender su cruda naturaleza humana y así aliviar sus miedos innatos u ontológicos para llevar una vida creativa, auténtica, responsable y equilibrada.
J.D.Sosa (2022) (F)

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