Tuesday, November 2, 2021

 Qué es “Ser”

Por: José Domingo Sosa, Ph.D.

Algunos de Uds me han preguntado por un término poco claro que continuamente aparece en mis ensayos de filosofía y psicología . Me refiero a lo que en filosofía llamamos “Ser”. Lo primero que debo aclarar es que ese término no significa lo mismo ni es sinónimo del culturalmente conocido como  “ser humano”. 

El término ser, en esos ensayos, trata de señalar nuestra “existencia individual en el mundo”. Específicamente trata de identificar la existencia de cualquiera de nosotros en contraposición con el término genérico ser humano que en nada nos identifica. En otras palabras todos somos seres humanos pero cada uno es un ser individual con una serie de virtudes, esencias y muchas cosas más que nos diferencian más allá que los típicos I.D. como son:  un nombre, una dirección de email, un pasaporte, una profesión, una genealogía, una historia y dirección de domicilio. Ser es lo que verdaderamente soy. 

Resulta difícil definir qué es “ser” (Being), pero la tarea se vuelve doblemente complicada por el hecho de que estos términos y sus connotaciones encuentran mucha resistencia.  Algunos sienten que estas palabras son sólo una nueva forma de “misticismo” y no tienen nada que ver con la ciencia. Es interesante que el término místico se use en este sentido despectivo para referirse a cualquier cosa que no podamos segmentar y cuantificar. 

En nuestra cultura prevalece la extraña creencia de que una cosa o una experiencia no es real si no la podemos cuantificar en términos matemáticos, y de alguna manera debe ser real si podemos reducirla a números. El hombre occidental moderno se encuentra así en la extraña situación, después de reducir algo a una abstracción, de tener que persuadirse entonces de que es real a través de otras vías.  

Esto tiene mucho que ver con la sensación de aislamiento y soledad que es endémica en el mundo occidental moderno; porque la única experiencia en la que nos permitimos creer como real es la que precisamente no lo es. Así negamos la realidad de nuestra propia experiencia. No debería sorprendernos tanto encontrar que "ser" (Being) pertenece a esa clase de realidades, como el "amor" y la "conciencia" que no podemos segmentar, cuantificar o abstraer sin perder precisamente lo que nos proponemos definir o explicar. Sin embargo, esto no nos exime de la tarea de intentar comprenderlos y describirlos.

Una forma de conocer qué es “ser” (Being) puede intentarse haciendo una comparación con el ego (yo). Como base recordemos que el Ego es una instancia o agente que utiliza la psicología para explicar parte del funcionamiento de la psique.  Es el agente con que la persona se relaciona en el mundo exterior. Mientras que ser, es a quien el ego le sirve. Ser es eso que está más al fondo, desnudo sin caretas, auténtico, es eso que siente ansiedad y culpa. En tiempos de la antigüedad se usaba el término “alma” para señalar a algo que podría aproximarse a Ser. 

Aclarado eso, hagamos, entonces, una comparación entre ansiedad y miedo: Cuando me cruzo con un amigo que no me saluda me lleno de dudas y siento ansiedad. Mientras que cuando el dentista enciende el taladro y se aproxima a trabajar unas caries entonces siento miedo. Es el ego quien observa ambos fenómenos del mundo exterior pero así como el ego transmitió el miedo del taladro igualmente lo resuelve cuando la persona sale del consultorio del dentista. De la misma forma el ego percibe y transmite la falta de saludo del amigo pero esto se convirtió en ansiedad. La diferencia es que la ansiedad golpea el núcleo central de mi autoestima y sentido de valor de ser, que es el aspecto más importante de mi experiencia de sí mismo como Ser. El miedo, en cambio, es una amenaza en la periferia de mi existencia; lo puedo objetivar, y por ello puedo quedarme afuera y solo mirar. 

El ego es el sujeto en la relación sujeto-objeto. El sentido de “ser” ocurre en un nivel anterior a esta dicotomía. Ser no significa "yo soy el sujeto", sino yo soy “ser” o aquel que, entre otras cosas, puede conocerse así mismo como el sujeto de lo que está ocurriendo. 

“Ser” para un hombre es aquello que en mayor o menor grado la ansiedad abruma borrando el sentido del tiempo, embotando la memoria del pasado y anulando el futuro. La ansiedad  es quizás la prueba más contundente de “cuál es el centro del hombre”. Por eso fue que Kurt Goldstein enfatizó que la ansiedad no es algo que "tenemos" sino algo que "somos". El ego es algo que sirve al hombre para procesar los afectos y reacciones. Lo que el ego no filtra o procesa amenaza el sentido de “ser”. 

"¿Pero qué es ser?" Me imagino al lector preguntando con perplejidad, “todavía no nos han dicho claramente qué es”. Aunque suene repetitivo nuestro problema radica en que preferimos las fórmulas compactas, cuantificables que nos dicen claramente qué es una cosa. Un triángulo es una figura plana delimitada por tres líneas rectas; así entonces sabemos qué es un triángulo. Buscamos un concepto y una representación o imagen de la cosa. 

Pero ser, a diferencia de un triángulo, es algo de lo que no podemos tener una imagen o representación mental. Pero se le puede llegar mediante un tipo de pensamiento distinto al de la razón conceptual. Por ejemplo, Heidegger decía que  (Think and Thank) pensar y gracias son dos palabras con raíces afines, y la palabra alemana “an-denken”, literalmente, “pensar en”, significa recordar; por tanto, para Heidegger, pensar, agradecer y recordar son nociones afines. 

Un profundo y auténtico pensar, o el pensar enraizado en Ser, nos explica William Barrett interpretando a Heidegger, es a la vez un acto de agradecimiento y recuerdo. Cuando un querido amigo dice al despedirse: "¡Piensa en mí!" esto no significa "¡Ten una imagen mental de mí!" pero: "Déjame (incluso en mi ausencia) estar presente contigo". Así también debemos pensar sobre Ser; dejándolo estar presente para nosotros aunque no podamos tener una imagen mental de qué es.  Ser es precisamente esa presencia invisible y omnipresente que no puede encerrarse en ningún concepto mental.

Pensar así es ser, agradecer y recordar con humildad, porque nuestra existencia humana, en última instancia, tiene sus raíces en eso que denominamos Ser. Y si, porque no podemos representarlo con ningún concepto mental, optamos por olvidarlo, entonces nuestra humanidad se vería amenazada por un gran vacío, ya que nuestra existencia misma sería arrancada de raíz. Entendido así qué es ser, sin definición, representación gráfica o preconcepto nos aseguramos de también sentir que es ser. Ser es lo que somos y nunca podremos huir de nosotros mismos.

J.D. Sosa (2021) M

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