Friday, December 4, 2020

El Desafio de Existir

"El Desafio de Existir". Ontológicamente, existir es vivir la tensión de buscar respuestas a preguntas fundamentales para las cuales la vida no tiene que decirnos. Preguntas como, ¿por qué a la gente buena le pasan cosas malas? o ¿por qué a gente mala le pasan cosas buenas? ¿Por qué mueren niños y algunos dictadores viven hasta entrados los 90 años? ¿De dónde venimos, por qué morimos y a dónde vamos? Si en 50 años nadie recordará quienes fuimos ¿para qué entonces vinimos? Esas preguntas y muchas otras no encuentran respuestas en la naturaleza. La naturaleza es neutra, no tiene moral, propósito o consciencia. De ella solo nos aprovechamos y a veces ella nos sacude. El hombre es el único animal que sabe morirá y además si piensa mucho encontrará que su vida es un absurdo. Es decir, vive entre el horror de la muerte y el amor a la vida. Esas preguntas sin respuestas y nuestra obsesión por ellas, consciente o inconscientemente, son la fuente de la ansiedad ontológica de los seres humanos. Debido a esa condición, el hombre busca desesperadamente aminorar su ansiedad a través de las respuestas que a esas preguntas básicas le ofrece la religión, así como también los avances y utopías tecnológicas; o mediante su adicción a la acumulación material, el entretenimiento y como último recurso la apatía y la vida melancólica. No obstante, esas estrategias, el hombre no ha logrado mejorar su convivencia en el planeta y solamente en los ultimos 100 años exponenció su auto aniquilación a niveles nunca alcanzados en toda su historia. Todas esas estrategias para reducir la ansiedad son lo que Albert Camus calificó como “suicidios filosóficos”. Son a su entender, diferentes maneras de vivir bajo viciosas mentiras que conducen al ser humano a llevar vidas vacías, falsas y neuróticas. Pero existen salidas efectivas que evaden el suicidio físico o intelectual y que podemos llamar como “desafíos existenciales”. Es decir, el gran desafío es reconocer que la vida es absurda y como tal nunca encontraremos respuestas a esas preguntas básicas y fundamentales. Pero el desafío también nos dice que, ese absurdo no es un final sino más bien un comienzo a un mejor vivir. Mas especificamente, el desafío existencial trata de hacer consciente la ansiedad innata de la vida como algo natural y así evitarnos el suicidio filosófico con corage, sin miedos y sin dudas. Simultáneamente el desafío nos empuja a que abracemos a la vida con sinceridad, humildad, compasión y admiración por la naturaleza, el amor por los demás y todo bajo un profundo sentido de misterio milagroso. Esa es la imagen que conocemos de un Sísifo feliz llevando la repetición y futilidad de su existencia con una sonrisa que nos revela su claro goce y aceptación del misterio en que vive. J.D. Sosa (2020) (g)

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