Friday, January 1, 2021

Schopenhauer y el Inconsciente

Schopenhauer y el Inconsciente (wille)



Por: José Domingo Sosa, Ph.D.


Arthur Schopenhauer (1788-1860) centró su filosofía en lo que él llamó Wille, traducido al inglés como WILL y al español como VOLUNTAD. Su Opus Magnum se tituló El Mundo como Voluntad y Representación,  The World as Will and Representation en inglés y Die Welt als Wille und Vorstellung en alemán. 


Sin embargo, entre filósofos y pensadores la palabra wille, will o voluntad de Schopenhauer se entiende como el “inconsciente”. El mismo término que nos enseñó Sigmund Freud dentro de su psicología psicoanalítica 50 años más tarde.


Por eso es que historiadores han señalado a Schopenhauer como el legítimo creador de la psicología dinámica o psicología del inconsciente. 


Carl G. Jung fue el primero en reconocerlo y Freud sólo llegó a decir que él leyó a Schopenhauer 25 años después de haber creado su psicología negando así alguna conexión o crédito correspondiente a Schopenhauer. 


El desarrollo del tema del inconsciente bien puede haber alcanzado su mayor desarrollo en Freud, como lo hemos estudiado, pero no comenzó con él, ni siquiera con Nietzsche quien también hizo uso extensivo del mismo concepto. 


El concepto de voluntad o inconsciente de Schopenhauer contiene los fundamentos de lo que en Freud se convirtieron en los conceptos del inconsciente y el id.  Los escritos de Schopenhauer sobre la locura anticipan la teoría de la represión de Freud y su primera teoría de la etiología de la neurosis.  


El trabajo de Schopenhauer contiene aspectos de lo que se convirtió en la teoría de la libre asociación.  Y lo más importante, Schopenhauer articuló partes importantes de la teoría freudiana de la sexualidad.  Estas coincidencias plantean algunas preguntas interesantes sobre la negación de Freud de que incluso sólo leyó a Schopenhauer tarde en su vida.


El clásico libro obligatorio de estudio para todos los programas de doctorados en psicología y en la especialización médica de psiquiatría, titulado  “The Discovery of the Unconscious”, History of Dynamic Psychiatry por Henri Ellenberger, se comenta varias veces las doctrinas psicológicas de Schopenhauer, atribuyéndole, por ejemplo, el reconocimiento de parapraxis, e insiste en que Schopenhauer "estaba definitivamente entre los antepasados de la psiquiatría dinámica moderna". 


F.W. Foerster escribió "nadie debería interesarse en el psicoanálisis sin antes haber estudiado a fondo a Schopenhauer". En general, Foerster ve a Schopenhauer como el primero y más importante de los muchos filósofos del inconsciente del siglo XIX, y concluye que "no puede haber la menor duda de que el pensamiento de Freud se hace eco del de ellos". 


Finalmente, Thomas Mann opinó que “Schopenhauer, al desarrollar el tema de la voluntad (el inconsciente), es el padre de toda la psicología moderna. De él la línea corre, a través del radicalismo psicológico de Nietzsche, directamente a Freud y a los demás que construyeron con la psicología del inconsciente y la aplicaron a las ciencias relacionadas con la salud mental. Mann observó muchos puntos de correspondencia entre Schopenhauer y Freud, que van desde similitudes en su perspectiva psicológica general hasta similitudes entre el inconsciente y el intelecto. Mann hizo estos comentarios, curiosamente, en su discurso de orden en la celebración del cumpleaños de los ochenta años de Freud. 


Dejando de lado las funciones metafísicas que Schopenhauer asigna al inconsciente, examinemos cómo veía sus manifestaciones en el ser humano.


Schopenhauer nos dijo que el inconsciente era de donde procedía el ímpetu por la supervivencia del hombre claramente manifestada en sus deseos sexuales y el apego a la vida. De hecho, Schopenhauer llegó a afirmar que el hombre es concretamente impulso sexual; porque su origen es un acto de cópula, y su deseo de deseos es un acto de cópula también, y este sólo impulso perpetúa y mantiene unida toda su existencia fenoménica. 


"El impulso sexual es el más vehemente de todos los anhelos, el deseo de los deseos, la concentración de todo nuestro querer". Como muchas de sus ideas, las intuiciones de Schopenhauer sobre el poder del deseo sexual se expresan en lenguaje metafísico. De hecho, vio sus afirmaciones sobre la sexualidad como simples inferencias de la construcción metafísica del inconsciente. 


Cuando el inconsciente se manifiesta en forma de criatura viviente, apunta a perpetuarse según los medios reproductivos de la criatura. Por tanto, el sexo es básico para que la voluntad se perpetúe. Es "la manifestación más completa de la voluntad de vivir, su tipo expresado más distintamente".


Debido a que el impulso sexual es la afirmación más fuerte de la vida y la manifestación más completa de la voluntad de vivir, Schopenhauer se refiere a los genitales como "el verdadero foco de la voluntad", es decir, la manifestación física más clara que el inconsciente logra en el mundo físico. El impulso sexual "brota de las profundidades de nuestra naturaleza".


En conclusión, el ser humano es más animal de lo que nos gustaría pensar. No necesitamos pensar solo en el cuidado de los niños, tarea a través de la cual superamos nuestro egoísmo natural. En el Simposio de Platón, donde esto se considera la forma más baja de eros, Diotima habla de niños espirituales, u otras expresiones de creación que no son físicas. El artista y el líder también dan a luz, creando una comunidad que perdura en el tiempo y en este sentido se extiende más allá del individuo y su muerte.








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